La visita del Angel de Aralar al Parlamento de Navarra: Nor Jaungoikoa aña?

Junta Carlista de Navarra (CTC) 15 abril 2010 Opinión

No deja de llenarnos de alegría que el Parlamento de Navarra haya autorizado y abierto sus puertas a la imagen de San Miguel de Aralar con ocasión de su visita anual a nuestra ciudad de Pamplona tras la Pascua de Resurrección. Enhorabuena a pesar de la contradicción que supone que unos días antes la mayoría de parlamentarios haya decidido expulsar todo signo religioso, los crucifijos por ejemplo, que contradigan la confesionalidad laica por no decir anticristiana de algunos representantes políticos y de determinados conocidos partidos. Son las felices contradicciones que, a pesar de los tiempos, dan continuidad a historias milenarias, constituyentes de nuestra más arraigada personalidad colectiva.

Si a algunos recibir la imagen de San Miguel les puede parecer acertado porque al fin de cuentas el Arcángel ha sido siempre “uno de los nuestros”, sólo supone ignorancia. Si en ocasiones se ha visto nacionalismo en las cumbres de Aralar, ha sido como refugio seguro en los tiempos duros de la dictadura. Ni en el siglo XIX ni en el bien entrado siglo XX se conoció en el entorno de la devoción a San Miguel de Aralar ningún resabio de exaltación separatista. Recuérdense las lápidas conmemorativas exhibidas en las paredes del templo de las multitudinarias concentraciones pidiendo la unidad católica de España y, si se mira más atrás, incluso en fechas anteriores al templo románico, se caerá en la cuenta de que San Miguel fue en toda Europa protector de la ciudad cristiana y que, antes que Santiago, San Miguel fue el patrón de la reconquista española. Pero dejemos evocaciones históricas y controversias partidistas.

Mientras el Ángel de Aralar recorre los pasillos del Parlamento, asciende las escaleras o entra en el salón de sesiones, la imagen del Ángel, además de las conocidas letrillas, proclama en su nombre “¿Quién como Dios?”, “Nor Jaungoikoa aña?”. Los parlamentarios han podido contemplar que el Dios al que se menciona está en la Cruz que San Miguel levanta por encima de su cabeza con sus brazos erguidos. Mire usted por dónde: al que arrojaron por la ventana, ha entrado con honores por la puerta grande.

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Esta noticia la publicamos el 28 de abril de 2015