Rumbo a Javier

Maite Nicuesa Guelbenzu. Doctora en filosofía 16 marzo 2010 Opinión

Como cada año, el primer y el segundo fin de semana de marzo, miles de peregrinos de todas las edades recorren las carreteras navarras rumbo a Javier. Un pueblo que tiene un elevado índice de turismo anual gracias a la belleza del patrimonio cultural que posee. Pero también es un lugar de fe y de encuentro que en estas fechas adquiere un significado especial para aquellos fieles que veneran al Santo. Existe infinidad de motivos para participar en la tradicional javierada. Muchos son aquellos que realizan el camino en cumplimiento de una promesa que muestra la espiritualidad de aquellos católicos que creen en la trascendencia y recuerdan la labor ejemplar y la vida de San Francisco Javier.

Sin embargo, no sólo la fe sino que también el deporte es importante en esta cita del calendario religioso. El espíritu deportivo es fundamental ya que los caminantes hacen frente al agotamiento físico y a factores climatológicos adversos. Por tanto, es necesario prepararse bien, entrenar y tener una alimentación adecuada para afrontar el trayecto con éxito. Durante algunas horas, las carreteras navarras ofrecen una panorámica distinta: el camino generalmente se realiza en grupo y favorece el compañerismo, el diálogo, la unión y la alegría.

En 2010 la tradición sigue vigente y el recuerdo de San Francisco Javier permanece latente en el corazón de los navarros.

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Esta noticia la publicamos el 28 de octubre de 2015