El fracaso educacional.

Germán Gorráiz López. 14 septiembre 2009 Opinión

Análisis de los elementos racionales que intervienen en el proceso educacional y su evidente falta de interconexión, plasmada en las endémicas tasas de fracaso escolar y en la escasa o nula implicación de las autoridades educativas.
Insuficiente apoyo institucional y ausencia de la necesaria flexibilidad laboral en las empresas para lograr la conciliación de la vida laboral y familiar que ha favorecido la proliferación de guarderías infantiles públicas y privadas en las que el niño deberá pasar años decisivos para la formación de su personalidad y afectividad, lo que coadyuvará al desarraigo afectivo de los niños y tendrá implicaciones negativas en su posterior desarrollo psicológico agravado por la falta de tiempo de los progenitores para supervisar su proceso madurativo. A ello se añadiría la inadecuada adquisición de hábitos básicos para la maduración personal del niño o incluso ausencia total de ellos en los casos más extremos: Citaremos la necesidad de unos horarios reglados; adecuada alimentación; motivación a la lectura; valoración del esfuerzo personal como vehículo de satisfacción y superación individual así como el fomento del ahorro ante el futuro mediato, lo cual conduce a la aparición de niños superconsentidos e hiperprotegidos con fácil tendencia a la frustración ante el menor revés o dificultad. aunado con los problemas de concentración e interiorización de los contenidos escolares como consecuencia del uso abusivo de todo tipo de medios audiovisuales en su entorno familiar.
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En consecuencia, los menores viven en mundos virtuales y sólo se motivan por estímulos audiovisuales, quedando así reducidos los soportes tradicionales de transmisión del saber (comprensión lectora, producción escrita y razonamiento lógico-matemático) a la mera condición de rutina tediosa y monopolio exclusivo de la escuela.
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Asimismo, hay que adjuntar el adelanto e intensificación de los rasgos típicos de la adolescencia ( pasotismo y rebeldía) fruto de la imagen transmitida por la publicidad y los medios de comunicación que intentan acelerar la llegada de nuevos consumidores y la silenciosa revolución conocida como "Golpe de mano incruento" por parte de los adolescentes, convirtiéndose en muchos de los casos en vulgares déspotas y basando su actuación en la ley del mínimo esfuerzo y máximo provecho refrendado con la obtención de todo tipo de caprichos materiales y la falta de sintonía entre los idearios de la escuela y el resto de la sociedad, apareciendo la escuela como apéndice molesto de la sociedad al intentar transmitir valores en desuso, como la necesidad del diálogo y comunicación interpersonal para resolver conflictos y la valoración del esfuerzo personal para lograr metas concretas, utopías que se hacen añicos al contacto con la cruda realidad de la vida diaria.
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A ello sumaremos la Agudización del fenómeno de la inmigración, que conlleva la necesidad de ingentes medios materiales y humanos y el consiguiente aumento de las partidas presupuestarias que no siempre se materializan y como consecuencia inmediata, la enseñanza pública se ha convertido en la mayoría de los casos en guetos de inmigrantes y los centros concertados y privados han quedado como refugio de la excelencia educativa y las clases económicamente solventes, lo cual acelerará la previsible fractura social en un futuro próximo coadyuvado por las tasas insultantes de fracaso escolar en la Educación Secundaria Obligatoria (31 %) y las raquíticas tasas de población escolar (21%) que alcanzan el nivel de Secundaria Postobligatoria (Bachillerato y FP de Grado medio) como consecuencia lógica de lo expuesto anteriormente y la aplicación de sucesivas reformas educativas (LOGSE, LOCE, LOE )y futuras sopas de letras que basándose en la falacia de la promoción automática o semiautomática, falta de valoración del esfuerzo personal y pérdida vergonzante de la autoridad del profesor han conseguido tasas de fracaso escolar cercanas al 32% de la población escolar, jóvenes que no conseguirán la titulación mínima exigida para la incorporación al mundo laboral y que les llevará a convertirse en mano de obra no cualificada y fácilmente explotable.
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La Formación Profesional siempre ha sido la gran Cenicienta de nuestro obsoleto sistema educativo, por lo que resulta imperioso un Redescubrimiento de la Formación Profesional por parte de la Sociedad y Autoridades Educativas y para lograrlo, deberá contar con las necesarias inversiones en equipamiento y material humano y estar interconexionada con empresas punteras en I+D, para así conseguir profesionales que puedan afrontar los retos de la vertiginosa revolución tecnológica de la sociedad virtual y global en que vivimos y evitar la proliferación irracional de Universidades públicas y privadas con escasa o nula vinculación con grupos empresariales innovadores, que acompañado de un descenso acusado de la tasa de población universitaria quedarán en la mayoría de los casos reducidas a meras expendedoras de títulos que conducirán al futuro licenciado a contratos seiscieneuristas e interinidad vitalicia, excepción hecha del funcionariado público y las élites universitarias.
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Por todo ello, es evidente la necesidad urgente de un Pacto educativo a tres bandas: ( Asociaciones de Padres, Profesorado y Autoridades Educativas) para consensuar los valores que se deben transmitir y los mínimos educativos que se deben lograr así como establecer el calendario de aplicación de dicho pacto y la cuantificación económica del incremento de la inversión educativa, intentando que en breve plazo de tiempo se logre salir del furgón de cola educativo de Europa.

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