¿Humanismo cristiano?

José María Corella 27 enero 2009 Opinión
Hace años que una corriente de pensamiento, que se proclama humanista, trata de explicar y encuadrar la posición del hombre ante la vida y el mundo. Es una corriente que se halla ampliamente extendida por el área occidental y llama mi atención porque, en líneas generales, hay indicios suficientes para desconfiar de cualquier doctrina que, acompañada o no del calificativo cristiano y aunque ponga por delante el término humano, no asuma plenamente la realidad de la persona. La experiencia demuestra que tales corrientes de pensamiento suelen tener orígenes más que dudosos y, por lo que afecta al “humanismo cristiano” que hoy día impera, este ha demostrado ser un humanismo que sin negar a Dios lo da de lado para poner al hombre en el centro de su discurso y, en consecuencia, exaltar la criatura por encima del creador. Si bien se mira, y a pesar de venderse con marchamo de modernidad, se trata del mismo tipo de humanismo ya pregonado por Feuerbach (inspirador de Carlos Marx y de todos los teóricos del socialismo real o proletario) y que anda muy lejos de haber sido rechazado en nuestros días. 

Quienes comulgan con este humanismo suelen hablar mucho de solidaridad y poco de caridad, declaran una decidida opción por los pobres y se preocupan de su redención social y económica, pasan vergonzosamente de puntillas por la noción de pecado, y exaltan con desmesura la bondad y misericordia de Dios. Es un humanismo humano en exceso porque sólo encuentra sentido en una arreada defensa de los valores humanos, con indisimulado desdén hacia lo que llaman con orgullosa soberbia mal asunto ese de la soberbia “humanismo teocéntrico”. Desde una óptica auténticamente cristiana hay que ser pensador muy poco riguroso para aceptar un humanismo que, si se interesa por Dios, es sólo para exaltar al hombre. 

El verdadero humanismo no es ideológico, ni político ni religioso, no cursa filosofías ni profesa teologías. Carece de respuestas últimas para las acuciantes cuestiones que plantea la existencia, pero proporciona bálsamo precioso para las heridas que inflingen las duras batallas que comporta el vivir. Todo lo que no sea un humanismo de ese corte hay que ponerlo entre interrogantes. ¿Humanismo cristiano? El cristianismo es mucho más que un humanismo, por mucho calificativo de cristiano que pueda añadírsele.
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José María Corella.

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