El modelo educativo en el punto de mira.

Natalia Brice.Vocal de padres del Consejo escolar del colegio Irabia 26 noviembre 2008 Cartas al director / Agenda
El debate sobre los diversos modelos educativos viene levantando ampollas en las últimas semanas, y los detractores tanto de una opción como de la contraria -ambas absolutamente legítimas-están poniendo sobre la mesa sus argumentos y opiniones acerca de la coeducación y la educación diferenciada.  El hecho es que, tanto en la época preconstitucional como en la actual, la libertad de los padres a la hora de elegir el modelo educativo para sus hijos brilla por su ausencia. Entonces, porque era imposible e impensable la coeducación, y ahora, porque la coeducación es el modelo único y obligatorio de la educación pública. ¿No sería más progresista que la oferta gubernamental para la educación fuera lo suficientemente amplia para satisfacer la demanda de la sociedad? O dicho de otra manera, ¿no se debería ofrecer la posibilidad de elegir a cada familia el modelo educativo que le parezca más conveniente, sin discriminar ninguno y en igualdad de condiciones? Está claro que no todo el mundo tiene esta amplitud en sus planteamientos, e incluso se cuestionan el hecho de que parte de sus impuestos vayan a parar a la educación diferenciada a través de los conciertos, sin pararse a pensar que, de los impuestos de aquellos que apuestan por la educación diferenciada, también sale dinero para las partidas presupuestarias de la coeducación. Habría que pensar también en los derechos de las familias con pocos recursos que optan por la educación diferenciada. Si gracias a los conciertos pueden llevar a sus hijos a los colegios que eligen libremente, sin ellos, se verán abocadas a dar a sus hijos una educación que no les acaba de convencer, porque no podrán hacer frente al gasto que supone un colegio privado ¿Acaso ellos tampoco tiene derecho a elegir ?La falta de madurez de nuestra sociedad hace que no seamos capaces de deshacernos definitivamente de los prejuicios que nos llevan a limitar las opciones de las personas y, por lo tanto, a imponer nuestras opiniones a las de otros, sin caer en la cuenta de que en lo opinable siempre debe caber la libertad. Deberíamos poner los ojos en otros países en los que, de manera natural, conviven tanto la educación diferenciada como la coeducación, pudiendo elegir, incluso dentro de la educación pública, un modelo educativo o el otro ¡Aquí está el progresismo en estado puro! Esto, que parece impensable en nuestro entorno, sólo se podrá lograr con el compromiso, por parte de todas las fuerzas políticas, de preservar los derechos de las familias en materia de educación, de tal manera que, gobierne quien gobierne, todas las opciones sean igualmente consideradas y defendidas. Por lo tanto, no desviemos la atención del verdadero debate, que no es si la educación diferenciada es mejor que la coeducación o viceversa –cada una tendrá sus puntos fuertes y débiles-, sino en si tenemos o no la posibilidad de elegir libremente entre una y otra según nuestras preferencias.
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Natalia Brice.Vocal de padres del Consejo escolar del colegio Irabia 

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Esta noticia la publicamos el 2 de febrero de 2012