Carlos Sánchez-Marco prosigue hoy una serie de seis artículos sobre la Lengua en Navarra: Navarra tiene aún hoy día conciencia de su realidad histórica, de una cohesión social forjada desde la aparición del Reyno en los albores de la dominación islámica. Pero los navarros intuyen también que ni la lengua, ni la raza, ni las mismas costumbres, ni el habitat territorial (su paisaje, su orografía, su pluviometría diversa), ni su variada actividad económica, fundieron su unidad geográfica que ya es, en sus límites territoriales actuales, casi milenaria. Es justo sin embargo reconocer que quizá hoy, al comenzar el siglo XXI, esa conciencia de su realidad histórica – que crea cohesion social – esté algo perdida o tergiversada, incluso a veces ahogada por la mediocridad colectiva de los nuevos hábitos sociales urbanos, titubeantes en una cambiante escala de valores. Pero aún así, qué duda cabe que persiste en Navarra desde antiguo una clara conciencia regional, como en otros muchos lugares de España. Una conciencia regional sobre la que gravitan peligrosamente tesis de cuño nacionalista que politizan y confunden la cultura histórica. Y así se va instalando poco a poco la impresión de que Navarra puede llegar a tener, por derecho histórico, lo que ahora – con cierto vacío conceptual y no poca presunción localista – viene en llamarse "entidad propia". No es difícil confundir las apreciaciones políticas cuando se confunde al pueblo en el conocimiento y valoración de su historia. Y a eso se juega y lo hace con gran astucia y éxito el separatismo vasco en Navarra. Al navarro, consciente de su realidad histórica y cohesión social, dotado de una sana conciencia regional, le quieren ahora avergonzar de haber contribuído a crear España y le hacen creer en cambio que sólo tras aceptar tesis culturales vasquistas poseerá verdaderamente una "identidad propia". Que sólo así conseguirá "diferenciarse" realmente de otros grupos nacionales y cumplirá los requisitos necesarios para que se le reconozcan los atributos de la nación. Y el navarro, que había sentido orgullo de haber sido protagonista importante, con Aragón y Castilla, en la creación de la nación española, se le presenta ahora como un atributo de personalidad el "ser diferente" de sus vecinos. El sano sentimiento regionalista del navarro se asoma ahora a las tesis nacionalistas, y así se ha constatado en las elecciones de mayo de 2007. El peligro de Navarra y de sus dirigentes de UPN es caer en un "nacionalismo navarro" – probable "aliado" de conveniencia un día del nacionalismo vasco – como ya tentara a J.C. Alli en su momento y está hora tentando a Miguel Sanz al querer alejar UPN del PP con victimismo. El separatismo vasco está teniendo una peligrosa influencia en Navarra, aunque no todo el mundo lo reconoce, con un importante impacto en la educación infantil y adolescente impartida en las ikastolas y el progreso de un "nacionalismo lingüístico" que torpemente han amparado UPN y PSN. Debe reconocerse que es admirable la paciencia de los nacionalistas vascos – incluso cuando por conveniencia electoral deslealmente esconden su "ikurriña" – para ir haciendo progresar poco a poco sus tesis que irremediablemente llevan al independentismo. Se está tratando en primer lugar de debilitar la identidad histórica de Navarra para que se instale en el navarro la duda sobre su propia cultura. Los nacionalistas vascos han sido maestros en esta táctica que sin duda les aportará frutos a no muy largo plazo en Navarra. Un mayor nivel cultural y de conocimiento de nuestra propia historia hubiera sido necesario en Navarra para frenar las tergiversaciones y empuje nacionalistas, algo que los gobiernos de UPN y de PSN no han propiciado desde la transición, seguramente por falta de conviccón propia al respecto. ..Carlos Sánchez-MarcoArtículo anterior: El nacionalismo lingüístico.

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Curioso periplo de la hipotética candidatura de Alberto Catalán por la prensa nacionalista e izquierdista. Alberto Catalán, tras dejarse insinuar en Diario de Noticias, deshoja la margarita en el diario Público. Sin embargo, sus cartas no son buenas. De hecho se estaría fraguando otra estrategia, la del pacto PPN-UPN.

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