UPN reflexiona indecisa sobre las consecuencias de su posible decisión.

Redacción 7 octubre 2008 Noticias
Imagen de UPN reflexiona indecisa sobre las consecuencias de su posible decisión.
Falla el planteamiento inicial.

UPN quería abstenerse en Madrid, asegurarse el apoyo del PSN y mantener el pacto con el PP, todo ello al mismo tiempo. Miguel Sanz apostó porque Rajoy preferiría aceptar la interpretación del pacto que hace UPN, permitiendo a los dos diputados regionalistas abstenerse en la votación de los Presupuestos Generales del Estado, antes que enfrentarse a la posible ruptura de su grupo parlamentario. La realidad es que el líder del PP no estaría dispuesto a aceptar un desmarque de UPN en la votación de los Presupuestos, un extremo del que la cúpula de UPN ya se encuentra enterada a pesar del rechazo de Rajoy a una declaración explícita en los medios. Tanto da si esta postura de Rajoy es por la fortaleza o por la debilidad de su liderazgo.

Ayer mismo el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, reflexionaba respecto a la posible decisión que pudiera adoptar UPN, y si esta formación habría “medido lo que va a suceder después”, añadiendo que “cuando yo hago algo sabiendo de antemano qué ocurrirá después, lo hago porque quiero que ocurra ese después”.

No hubo cena secreta.

La cena secreta el jueves pasado entre Mariano Rajoy y Miguel Sanz nunca se produjo. A pesar de lo publicado por algún medio, no hubo tal cena. Lo que sí sabemos que se produjo fue una conversación telefónica entre ambos ese jueves.

En UPN surgen las discrepancias.

Conforme más lejos ha ido llevando Miguel Sanz su estrategia de tensión con el PP, y conforme más la ha prolongado en el tiempo, mayor ha sido el número de miembros de UPN que se ha ido sumando al coro de voces discrepantes, aunque la discrepancia se haya mantenido de forma discreta, en corrillo o dentro de los órganos del partido. Al conjunto de miembros de UPN que no están conformes con sacrificar a la abstención el pacto de UPN con el PP pertenecerían todos los diputados y senadores de UPN más su europarlamentario, excepción hecha de María Caballero. A pesar de su discrepancia, ninguno de ellos ha decidido ya, como también se ha publicado, que vaya a votar en contra de lo que finalmente decida UPN si se separa del criterio del PP.

Yolanda Barcina sería la gran perjudicada.

Con la excepción de Santiago Cervera, UPN siguió como un solo hombre a Miguel Sanz en el órdago inicial planteado. La explicación de este respaldo es que el órdago no se planteaba como un ruptura de la alianza con el Partido Popular. El órdago, precisamente, consistía en conseguir introducir la táctica de UPN dentro del pacto. Algo tras lo que, con más o menos nervios, todo el partido podría cerrar filas. Ante el fracaso del órdago, y la posibilidad de que realmente salte por los aires el pacto, ya han aparecido sin embargo las primeras fisuras. Ante una hipotética ruptura, la hasta ahora disciplinada Yolanda Barcina resultaría la gran perjudicada. De pacífica heredera universal, podría pasar a perder la mitad de la herencia. De hecho, una cantidad imprevisible de la herencia, puesto que no se ha hecho ningún estudio a este respecto antes de lanzar el órdago. Tampoco se ha calculado el respaldo mediático que podría encontrar una decisión de estas características. Podría pensarse también que el trozo que recibiría como herencia Yolanda Barcina sería además el trozo “equivocado”. Por si fuera poco, entrevistado ayer por Onda Cero, Miguel Sanz llevaba ayer la crisis al terreno personal convirtiéndola en un absurdo pique, declarando incluso su disposición a desdecirse, y amenazando con la bicefalia al replantearse la renuncia a la presidencia de UPN si se complica la relación con el PP:

Por sus palabras no da la impresión de que se vaya a retirar de la carrera a la presidencia de UPN.

Es que soy de aquellos que.. hasta el final. Y como los toros bravos, cuando más le pican, más se crecen. Y me están picando mucho.


¿Pero si la situación con el PP se pone más complicada se replantearía presentarse?

Me pone en un compromiso… La decisión está tomada. Pero las circunstancias… Digamos que no tendría la misma firmeza que tengo para decir que no me voy a volver a presentar como candidato a la presidencia del Gobierno de Navarra.


Una interpretación maliciosa de lo anterior podría llevar a pensar que, con este planteamiento, a Sanz le interesa la ruptura para poder quedarse. Pero si catastrófica en escaños podría ser una ruptura del pacto con el PP, no menos catastrófica podría resultar la consecuencia de una lucha cainita dentro de UPN. En todo esto debe estar pensando ahora la formación regionalista.
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Al final, Miranda y Cervera pueden pagar el pato.

Lo lógico, fracasado el órdago inicial, parecería deshacer el desafío como empieza a apuntarse. No es descartable por tanto que si se desactiva toda esta crisis, se retira el órdago y el voto de UPN concuerda con el del PP, se atribuya finalmente el malentendido a Santiago Cervera y Alvaro Miranda. Al primero por poner sobre el tapete una hipotética ruptura del pacto con el PP que nadie en UPN se habría planteado. Es más, que ni en el PP se habrían planteado. Al segundo por calificar como “aceptables” unos presupuestos que sólo a él se le habría ocurrido calificar de ese modo. Dentro de este esquema Sanz no sería más que una víctima de la incomprensión de algunos medios ante sus planteamientos moderados y conciliadores, siempre en defensa de la autonomía leal de UPN y del interés de los navarros. UPN, por otro lado, ha tenido la prudencia de no fijar aún el sentido de su voto y plantear un voto por libre sólo como hipótesis.

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