Beber Pamplona

< id="qyij22">No han entendido nada. O es que han perdido el sentido del humor. Aquello del "beber es un gran placer", del "que tengo ya dispuesto en el testamento que me han de enterrar en una bodega", o del agua para lavarse y pa’ las ranas que nadan bien"… ¡era broma! Todas esas coplas bebedoras típicas de los países cristianos son una parte de la pose festiva, de un rito comunitario que asimila "fiesta" a "celebración". Un juerguista como Dios manda no se pone el pañuelico al cuello ni se pone a tragar alcohol "porque sí" o "porque toca" sino "para celebrar". Por un motivo. Y por eso se baila y se canta. Y por eso se bebe. Y por eso se canta sobre lo que se bebe. Pero sin perder el rumbo. Sin salirse de madre como la gota fría que se nos viene encima. 

< id="qyij23">Un paseo por la Pamplona presanferminera es como atravesar el Mar Rojo a pie enjuto. A todos lados no hay mas que líquidos, repartidores de hielo, furgonetas de refrescos, camiones de cerveza, cajas y más cajas de alcohol, publicidad de ron. Y también evacuatorios portátiles, para que cumpla el ciclo del agua al menos una parte del calimocho que entró.

< id="qyij24">Los que quieran salir de Pamplona conduciendo y sin multa ya saben lo que tienen que hacer. Y los que tengan dinero para mojarse por dentro, adelante, es parte del juego… pero por favor, que brinden -¡Viva San Fermín!- por algo o por alguien en cada trago.

 

< id="qyij26">Jerónimo Erro 

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