Eta, ética, y poliética.

Marcos Andía 16 mayo 2008 Opinión
La respuesta de los partidos políticos al nuevo atentado de ETA, una vez más, ha vuelto a poner de manifiesto la incoherencia y la hipocresía del mundo nacionalista vasco respecto a la violencia.

Es el caso, por ejemplo, de Nafarroa Bai. A pesar de que se muestra dispuesta a condenar la violencia, se niega a apoyar una declaración conjunta de todas las fuerzas políticas del Parlamento navarro porque incluye unas palabras de apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado y su labor contra el terrorismo. Que digo yo que esto es como declararse al mismo tiempo en contra de los incendios y del cuerpo de bomberos.

Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es la diferencia entre estar a favor o en contra de los incendios si se está en contra de los bomberos. Quizá la diferencia sea sólo “retórica”, como ya advirtió recientemente la mismísima Uxue Barcos refiriéndose a la condena o no condena de la violencia terrorista.

Y hablando de Uxue Barkos sólo falta que en Madrid apoye una declaración conjunta del Congreso condenando a ETA y apoyando a la Guardia Civil, cuando Nafarroa Bai se niega a hacerlo aquí en Navarra. Puede que en casa de la señora Barkos a eso se le llame “polietika”, en la mía se le llama hipocresía. No han tenido el valor de enfrentarse a todos los medios nacionales convirtiéndose en la única fuerza del Congreso que se negaba a ratificar la declaración conjunta de condena. En cambio, aquí de tapadillo no se han atrevido a votar lo mismo que en Madrid para que ETA-Batasuna no les llame malos abertzales. Mari-aberchalines, que diría el otro.

Otro máster en “poliétika” es para el amigo Ibarreche, al que la CAV se le queda pequeña y le dice a Zapatero que a ver si le regala Navarra. Hace algún tiempo Ibarreche decía que si algún día hacía una consulta sería en ausencia de violencia, ahora dice que no va a dejar que ETA le marque la agenda. O sea, que si la ETA va matando a los rivales de Ibarreche, dice el lehendakari que eso a él no le altera la agenda. Le creemos.

Tampoco podemos dejar de mencionar, hablando de “poliétika”, a las “mociones éticas” del PSE y el PNV. Nuevo ejemplo de oponerse al mismo tiempo al fuego y a llamar a los bomberos. Todos sabemos qué pasa cuando prospera una moción de censura, y es que el que estaba mandando tiene que marcharse. La pregunta entonces es para qué rayos sirve una “moción ética” si el resultado, tanto si se aprueba como si se rechaza, es que continúa siendo alcalde el tipo (o tipa) de ANV. Que alguien me explique la diferencia entre “ética” y “nada”. Claro que me explico muchas más cosas si nadie me lo explica.

Marcos Andía.

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