Las temidas antenas de la telefonía móvil.

Redacción 8 mayo 2008 Noticias
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Radiaciones ionizantes y no ionizantes.

Se llama radiaciones ionizantes a aquellas capaces de romper una molécula. Es el caso, por ejemplo, de los rayos X, los rayos gamma o los rayos ultravioleta de alta frecuencia. Pudiendo afectar a las moléculas del ADN, éstas radiaciones pueden tener un efecto cancerígeno. Las radiaciones demasiado débiles para producir daños a las moléculas que forman nuestras células se llaman radiaciones no ionizantes. Las radiaciones que emiten las antenas de telefonía móvil, las ondas de radio, microondas o infrarrojas, son radiaciones no ionizantes. Su energía es 100.000 veces menor, y su frecuencia 10 millones de veces menor que la necesaria para romper la unión química de una molécula de ADN. El efecto más llamativo de las radiaciones no ionizantes es producir calor. Según informes científicos citados por la OMS, “los niveles de exposición a RF de las estaciones de base y las redes inalámbricas son tan bajos que los aumentos de temperatura son insignificantes y no afectan a la salud de las personas”.

Cuantas más antenas, menos peligro.

Las antenas de telefonía que habitualmente se instalan en los tejados de las casas, llamadas estaciones base, tienen un radio de cobertura de unos 500 metros dentro de una población. Los edificios de alrededor limitan fuertemente las ondas emitidas. Cada antena, por otra parte, sólo puede dar servicio a un número limitado de usuarios. Al conectar un teléfono móvil, éste busca automáticamente la estación base más cercana utilizando la emisión mínima necesaria. El casco urbano, de este modo, queda dividido en células independientes cada una atendida por una antena. Este es, de hecho, el origen de la palabra “celular” para designar a los teléfonos móviles en muchos países. Si, como se pretende en algunas ocasiones, por motivos de seguridad se alejasen las antenas de telefonía de las ciudades, o se redujera su número, ello obligaría a que tanto éstas como los teléfonos móviles tuvieran que emitir con mucha mayor potencia. La respuesta más eficaz, tanto en términos de seguridad como de eficacia, es por tanto instalar más antenas pero menos potentes, haciendo que la superficie atendida por cada una sea menor.

Distancia de seguridad.

El techo de seguridad que establece la Recomendación del Consejo de Europa es de 450 microvatios de radiación por centímetro cuadrado. A 20 metros enfrente de una antena base, la radiación es de menos de 10 microvatios por centímetro cuadrado. La normativa española rebaja el límite recomendado por el Consejo de Europa a 400 microvatios. Las estaciones base no producen radiaciones nocivas a menos de uno o dos metros de distancia.

Con el “progresismo” hemos topado.

Siendo la telefonía móvil un indudable avance científico y tecnológico, difícilmente podía esperarse que no tropezara con los típicos prejuicios del paradójicamente autodenominado colectivo “progesista”. La fórmula de la utilización política del miedo, por lo demás, es muy sencilla: crear un peligro que sólo adscribiéndose a los postulados de quien crea ese temor es posible superar. Hay muchos ejemplos al respecto, como Yesa e Itoiz, en estos tiempos.

Ni en el techo ni en la oreja, el peligro está en el coche.

Lo cierto es que no sería verdad negar por completo la peligrosidad de los teléfonos móviles. De hecho, sí que existe una peligrosidad demostrada en el uso de los teléfonos móviles. El riesgo probado de utilizar un teléfono móvil, sin embargo, no tiene nada que ver con las radiaciones sino con su utilización al volante.

Psicosis social.

Es un hecho demostrado que las situaciones de psicosis colectiva generan pruebas que retroalimentan las creencias que han generado la psicosis. Si usted cree que las antenas producen dolor de cabeza, probablemente le dolerá la cabeza cuando sepa que está cerca de una antena.

Algunas conclusiones de la Organización Mundial de la Salud.

Unas palabras de la OMS respecto a algunos casos de cáncer relacionados con antenas aparecidos en los medios de comunicación, normalmente relacionados con niños y escuelas para crear mayor alarma:

Cabe señalar que, desde el punto de vista geográfico, el cáncer se distribuye de forma irregular en cualquier población. Dada la presencia generalizada de estaciones de base en el entorno, pueden producirse conglomerados de casos de cáncer cerca de estaciones de base simplemente por casualidad. Además, los casos de cáncer notificados en esos conglomerados suelen ser de distinto tipo, sin características comunes, por lo que no es probable que se deban a una misma causa.

Se pueden obtener pruebas científicas sobre la distribución de los casos de cáncer entre la población mediante estudios epidemiológicos bien planificados y ejecutados. En los últimos 15 años, se han publicado estudios en los que se examinaba la posible relación entre los transmisores de RF y el cáncer. En esos estudios no se han encontrado pruebas de que la exposición a RF de los transmisores aumente el riesgo de cáncer. Del mismo modo, los estudios a largo plazo en animales tampoco han detectado un aumento del riesgo de cáncer por exposición a campos de RF, incluso en niveles muy superiores a los que producen las estaciones de base y las redes inalámbricas.

Se trata de uno de los párrafos de la nota informativa de la OMS de Mayo de 2006, titulada “Los campos electromagnéticos y la salud pública”. Dicha nota, por ejemplo, también establece que:

Según estudios recientes, la exposición a RF de estaciones de base oscila entre el 0,002% y el 2% de los niveles establecidos en las directrices internacionales sobre los límites de exposición, en función de una serie de factores, como la proximidad de las antenas y su entorno. Esos valores son inferiores o comparables a la exposición a las RF de los transmisores de radio o de televisión.

La conclusión final del informe, que pueden ustedes consultar en la bibliografía disponible al final del análisis, sentencia finalmente:

Teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidos hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos en la salud.

Tiene la palabra la Asociación Española Contra el Cáncer.

Para mayor seguridad, añadimos a lo anterior un par de citas de un cuestionario elaborado por la Asociación Española Contra el Cáncer y avalado por la Sociedad Española de Oncología Médica, la OCU, el Colegio Oficial de Ingenieros de Comunicación y la Asociación Española de Radioterapia y Oncología. Este cuestionado también puede ser consultado en la bibliografía del análisis.

¿Es seguro vivir en un edificio que tiene una antena de telefonía móvil?
Sí. Las antenas emiten muy poca energía hacia abajo. Además, la azotea del edificio absorberá gran parte de la energía de radiofrecuencia por lo que las viviendas reciben una exposición muy débil. exposición muy
débil.

¿Hay alguna prueba de que las radiofrecuencias (antenas de telefonía móvil, de radio o televisión) puedan producir cáncer?
No. No hay ninguna prueba acerca de que la exposición a las radiofrecuencias de este tipo de antenas originen el desarrollo de un cáncer.

Top Secret: que su vecino no se entere.

Prometíamos al comienzo de este periplo por el espacio radioeléctrico que al final le contaríamos un secreto. Este secreto le puede ser útil en el caso de que una operadora telefónica le ofrezca una jugosa cantidad (suele exceder los 6.000 euros anuales) a cambio de que usted permita la instalación de una antena en el tejado de su casa. El secreto es que las ondas que emiten esas antenas se propagan horizontalmente. Es decir, que el sitio que menos radiación recibe es justo debajo de la antena. Si usted renuncia a colocar la antena en su tejado, es probable que el vecino de enfrente la coloque encima del suya, cobre los 6.000 euros y encima sea usted el que reciba las radiaciones. Una vez más parece que se cumple el viejo y audaz aforismo de George Christoph Lichtenberg, convencido de que el sitio más seguro sobre el que pude posarse una mosca es justo encima de la paleta matamoscas.

Bibliografía:

Organización Mundial de la Salud.

Asociación Española Contra el Cáncer.

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Esta noticia la publicamos el 9 de abril de 2010