Zapatero en Pamplona.

Redacción 19 febrero 2008 Noticias
Imagen de Zapatero en Pamplona.

No, esta vez el mitin no era en el Baluarte, como en el 2004 y el 2007, sino en el frontón Labrit. En ningún caso, por tanto, íbamos a poder hablar de aquellas cifras de afluencia de entre 2.000 y 2.500 personas. Todos sabíamos que, en esta ocasión, 1.500 personas bastarían para llenar el recinto. No sabemos si es un dato relevante o no, pero es una primera reflexión que deja caer esta crónica.

El presidente sube al estrado y se sitúa ante el atril, un sencillo soporte minimalista en forma de Z que no hace de barrera frente a un publico cercano y que le rodea . Traje azul oscuro, camisa azul claro. Sin corbata. Pantallas gigantes, cuadros luminosos rojos y blancos. Muy profesional. Muy americano. Queremos comprarlo.

Las primeras palabras del presidente son para agradecer su presencia a los asistentes. No sólo a los que llenan el Labrit, también “a los que no han podido entrar”. Cachis, casi teníamos que haber ido al Baluarte. Esta crónica debe dejar constancia, sin embargo, de que poco antes de que comenzara a hablar Zapatero se habían abierto las puertas para dejar entrar al pequeño grupo de personas que esperaba fuera.

El presidente empieza en positivo, describiendo el mitin como “un acto de convivencia, de ideas, y de futuro que es lo que representa el partido socialista obrero español”. Convivencia y respeto fueron las primeras ideas fuerza en las que insistió Zapatero durante los primeros minutos de su intervención. Respeto entre castellanos y catalanes, entre navarros, entre extranjeros y españoles, entre católicos y no católicos… (ovación).

El respeto en general, inmediatamente desembocó en el respeto a la verdad en particular. Y hablando de la verdad, por supuesto, nada más contrario a ella que el Partido Popular: “hoy en navarra tengo que decir que el Partido Popular ha faltado gravemente a la verdad, con Navarra, con todos los españoles y con el gobierno de España en muchas cosas”.

Zapatero empieza a relajar el ambiente con un chascarrillo: “O sea, que Rajoy no esta en las vallas en Navarra… ¿sabeis por qué no está?, me lo han dicho ahora según venía al acto… (risillas entre el público) ¡No está porque ni puede explicar a los navarros todo lo que dijo del partido socialista y del presidente del gobierno, que se entregaba esta tierra a no se quien, por eso no puede estar en la valla!”. Gran ovación.

Surge un momento tenso, cuando el presidente estaba diciendo “con la mirada alta”, que había gobernado “con respeto a la verdad, a los principios y a la palabra dada a los votantes”. Una voz de entre el público gritó entonces: ¿”Y por qué gobierna UPN”?. La oportuna pregunta, sin embargo, llega justo en el momento en que Zapatero ya exponía la respuesta: “Hemos hecho en aras de la convivencia, en aras de la convivencia (insistía gesticulando), en aras de demostrar lo que es respeto y responsabilidad, todo aquello que ha estado en nuestras manos en cada momento, frente al insulto y frente a la descalificación, y os diré: mientras sea presidente del gobierno, mantendré los principios del afán de convivencia por encima de la ambición de poder o de una poltrona”. Grandes aplausos respaldan al presidente. “Esa es la diferencia”, remachaba zetapé.

A partir de ahí cambia el tono del discurso. La atmósfera se caldea. Parece que estemos es un mitin. Poco tardan en aparece las supuestas nostalgias de algunos respecto a tiempos pretéritos en los que había que “pensar de la misma manera y desfilar de la misma forma y no poder expresarse libremente”. Entrada estelar en el discurso de Arias Cañete y su “ya no hay camareros como los de antes”. El presidente desentraña las oscuras simas del cañetismo popular: “es que antes no solo un camarero, sino en general un trabajador, tenía que ser servil, tenia que agachar la cabeza ante el señorito, y eso se acabó señor Arias Cañete, se acabó”. El público ruge, el frontón se viene abajo, todos somos el humilde trabajador retroactivamente avasallado por el malvado Cañete.

A estas alturas del discurso, el mitin de Zapatero es casi una versión descafeinada del Club de la Comedia. Pero funciona y el público lo agradece. Zapatero bueno, Aznar malo. Pobre Gallardón. A Rajoy acaso también se le cita en algún momento del mitin. El último misil es para acusar al PP de querer meter en la cárcel a los niños de 12 años en vez de enseñarles EpC. Firmeza, explica muy serio Zapatero, no es meter en la cárcel a los niños de 12 años, eso es ser “firmes con los débiles y sumisos con los poderosos”. La auténtica firmeza, culmina, es decir al presidente de los EEUU: “me voy de Iraq”.

El mitin termina rápidamente volviendo al tono positivo del principio. Positivo al principio, positivo al final. Zapatero agradece el “apoyo leal” de los socialistas navarros, reconociendo que “unas cosas han sido más fáciles que otras”. A continuación se despide “con una mirada positiva, con una mirada limpia, con una mirada abierta al mundo y a la libertad, con la sonrisa amplia, con talante. Con talante y con ganas ganaremos ampliamente el 9 de marzo”.

30 minutos de discurso. 9 autobuses esperaban a la salida junto a la puerta.

Hay un nombre, sin embargo, que Zapatero no ha pronunciado en ningún momento de su discurso en Pamplona, ese nombre es Nafarroa Bai. Ni una sola mención al nacionalismo en todo el mitin. Evidentemente no se trata de un olvido y no se podía cerrar la crónica sin reflejarlo.

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Esta noticia la publicamos el 4 de enero de 2012