Nabai, Amnistía Internacional, tortura y películas de ETA.

Redacción 30 enero 2008 Noticias
Imagen de Nabai, Amnistía Internacional, tortura y películas de ETA.
Una cuestión de autoridad.

Como cuestión previa, quizá sea necesario cuestionar el propio señalamiento de Amnistía Internacional como autoridad inapelable en materia de torturas, derechos humanos u otros asuntos. Cierto es que la citada organización obtuvo un premio Nobel de la paz en 1977, pero también lo obtuvo Arafat o el doctor James D. Watson, que recientemente declaró que los blancos son más inteligentes que los negros. La labor de Amnistía Internacional, de hecho, no está exenta de polémica. Así cuando se ha posicionado a favor del aborto o ha considerado a las FARC como “oposición armada”. Algunas voces acusan también a la organización de presentar unos informes en los que prácticamente se igualan las democracias más avanzadas y las peores dictaduras, en beneficio de éstas y detrimento de las primeras. Ya sabemos que no aprueban la violencia de ETA, pero hemos notado que, en su informe de 2007, Amnistía Internacional ha eludido la calificación de “terrorista” para calificar a la ETA, denominándola como “grupo armado”.

El informe.

El informe de Amnistía Internacional citado por Nabai se titula: “España. Sal en la herida: La impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos”.

El título del informe, evidentemente, es ya toda una declaración. La contraportada del informe no es menos explícita: “En España la tortura y los malos tratos de personas detenidas a manos de agentes encargados de hacer cumplir la ley es una práctica extendida y persistente. Junto con otras ONG nacionales e internacionales y diversos órganos de derechos humanos de la ONU y el Consejo de Europa, Amnistía Internacional lleva años expresando honda preocupación por esta situación, así como por la impunidad de la que disfrutan muchos agentes de policía en relación con estos delitos”. Este párrafo, por ejemplo, ha sido el elegido por Diario de Noticias para ilustrar la negativa de UPN y PSN a acceder a la petición de Nabai.

Curiosamente, ninguno de los casos relatados por el informe tiene lugar en Navarra, ni afecta al Gobierno de Navarra, al Gobierno Foral, a la Policía Foral, a la Policía Municipal, o a la Policía Nacional y la Guardia Civil en Navarra. En cambio sí se relata al menos un caso de malos tratos que afecta a la Ertzaintza en el Parque de la Casilla en Bilbao. Paradójicamente, tanto en la CAV como en Bilbao son los partidos que conforman Nafarroa Bai quienes gobiernan y ostentan el mando de la Ertzaintza. Llama la atención por tanto que sea aquí, donde no ha ocurrido nada, y no en Bilbao donde pidan explicaciones.

Todo el informe de Anmistía Internacional, por otra parte, peca de graves lagunas e inconsistencias metodológicas a la hora de verter sus acusaciones. Así, en todo momento cabe preguntarse en qué consisten los “casos investigados” por Amnistía Internacional, más allá de reproducir las versiones unilaterales de los denunciantes que en ningún momento son cuestionadas. En ningún momento a lo largo del informe se explica el método o el criterio en virtud del cual se han separado, de entre todas las historias y denuncias llegadas a Amnistía Internacional, las verdaderas de las falsas. O si es que todo se da por bueno sin criterio alguno. Todas las denuncias parecen basarse en el testimonio exclusivo de los propios denunciantes, o al menos son la única fuente informativa citada en el informe.

“Aquí la imaginación no tiene límites”.

El caso resulta especialmente relevante en el caso de presos pertenecientes a la organización terrorista ETA. De todos es sabido que se ha encontrado a los detenidos de ETA en posesión de manuales con instrucciones del siguiente tenor:

  • "Ante una detención (…) aunque os pongan en libertad sin cargos, hay que denunciar torturas. Denunciar a cuantos más txakurras [agentes] podáis, aquí la imaginación no tiene límites y nunca os van a represaliar por una denuncia falsa".
  • "Gritar como si os mataran, luego ya sacaremos testigos. Que se sangre abundantemente, aunque sea por la nariz, todo esto facilita la tarea de los medios de comunicación".
  • "No olvides que detrás de ti está la prensa, colectivos locales, juveniles, internacionales (Amnistía Internacional), comités mundiales contra la tortura, y con suerte algún partido oportunista y dubitativo".
  • Hay que "crear tensiones y contradicciones entre los partidos democráticos. Desgastar al enemigo militar mediante todo el machaque judicial que se pueda. Está comprobado que las denuncias, aunque no acaben en condenas pueden hacer mucho daño a los de la trinchera de enfrente.No olvides que tú eres el actor principal y sin ti no hay película".

Llama la atención que, en las instrucciones de ETA a sus militantes aparezca explícitamente citada Amnistía Internacional como una de las organizaciones destinatarias de la farsa.

Debería resultar evidente por tanto para Amnistía Internacional, para Nafarroa Bai, o para cualquiera que se hubiera tomado la molestia mínima de contrastar la información, que lo sistemático en España, en lo que a presos etarras se refiere, no son las torturas, sino las falsas acusaciones de torturas.

La referencia a ETA es particularmente apropiada en este caso puesto que, nos engañemos, la actual iniciativa de Nabai sigue la estela y la resaca de la detención de Igor Portu, siendo accesorio todo lo demás.

Torturadores sin fronteras.

Otra distorsión pudiera consistir en, hablando sólo de España, dar a entender que el nuestro es el único país democrático donde Amnistía Internacional aprecia torturas, constituyendo una excepción europea. Parece por ello interesante recoger el juicio de A.I. en su informe de 2007 sobre otros países de nuestro entorno.

Así, en Alemania, se recogen casos como el de dos agentes de policía presuntamente implicados en la muerte del ciudadano de Sierra Leona Oury Jalloh, abrasado vivo en 2005 en la celda donde permanecía bajo custodia policial.

Italia, según Amnistía Internacional, "seguía sin tipificar específicamente como delito en su Código Penal la tortura tal como se define en la Convención de la ONU contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Tampoco existía un organismo independiente de rendición de cuentas y presentación de quejas contra la policía. Las operaciones policiales no se ajustaban al Código Europeo de Ética de la Policía".

En Gran bretaña, "el gobierno continuó menoscabando derecho humanos fundamentales, el Estado de derecho y la independencia del poder judicial, y lo hizo perseverando en sus intentos de socavar la prohibición de la tortura dentro y fuera del país e intentando promulgar leyes que contravenían los derechos humanos fundamentales".

Todo lo cual nos lleva a pensar si Amnistía Internacional es incapaz de apreciar diferencia alguna entre los niveles de democracia y respeto a los derechos humanos de Gran Bretaña y Corea del Norte. O entre los de Alemania y Cuba. En esta posible perversión de igualar lo que es desigual, amparándose en la coartada aparentemente imparcial de denunciar “lo de unos y lo de otros”, es quizá en el espejo en el que se sientan cómodos mirándose algunos.

Fuente: Amnistía Internacional.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Sin valorar todavía)
Cargando...
Encuestas

¿Cree usted que Chivite debería ofrecer explicaciones ante las acusaciones de haberse saltado las normas sanitarias para organizar una comida?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...
Publicidad

El baúl de los recuerdos

Esta noticia la publicamos el 19 de febrero de 2019