Un día en clase de Educación para la Ciudadanía, de la mano de El País.

Redacción 26 septiembre 2007 Noticias
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El País selecciona una serie de escenas que intentan presentar la asignatura bajo un perfil favorable e inocuo. Para ello, describe con aparente naturalidad cómo esta asignatura obligatoria y evaluable imparte doctrina acerca de la orientación sexual, la xenofobia, la política, la solidaridad, los tipos de familia, el consumo responsable o las ONG. Asuntos todos ellos que, a diferencia de las matemáticas o la ortografía, reciben respuestas diferentes en función de la ideología. Frente a la cuestión de la libertad de las familias. Frente a la potestad misma del estado para hacer política en las aulas y arrogarse unas competencias que corresponden a los padres, el diario elude el debate y no atribuye a sus detractores más preocupación que todo aquello que tenga que ver con el sexo, respecto a cuyo tratamiento pone varios ejemplos.

Así, un profesor alecciona a los alumnos en un colegio público de Barcelona sobre la identidad y la tendencia sexual:

Ella es una chica y él, un chico. Hasta ahora parece que lo más normal es que un chico se sintiera atraído por una chica y al revés. Pero alguien del sexo masculino se puede sentir atraído por otro del mismo sexo. Y lo mismo el sexo femenino. ¿Os parece bien?", inquiere el profesor. "Sí", se escucha. Y el profesor da este argumento: "El sexo es una cosa y la preferencia sexual puede ser otra".

En un colegio concertado de Jaén, del que previamente se ha señalado su vocación religiosa y que el jefe de estudios pertenece a una "cofradía de nazarenos", el profesor trata de educar a los chicos en la idea de “sociedad plural”:

¿Y qué es la sociedad plural?, pregunta en voz alta el profesor. "Donde tienen cabida diferentes culturas, religiones, opiniones", comentan los alumnos; "y también donde hay diversidad en la orientación sexual", recalca el tutor, intentando provocar un debate sobre uno de los temas más cuestionados por los obispos.

En otro colegio público, esta vez en Mérida, la “seño” trata de introducir en los cerebros de niños de 14 años el abstruso concepto de “consumo responsable”:

"¿Cuántas camisetas tenéis? ¿una?". "No", responden todos a la vez levantando la voz. ¿Dos? "No". "¿Tres, cuatro, cinco… más de cinco?". "Sí". "Y además necesitaréis que sean de marca, ¿necesitáis que sean de marca?". "Por lo menos de Bershka o de Stradivarius", se oye entre las últimas mesas de la clase. Y se comienza a hablar de "consumo responsable".

El País no aclara si, como en el caso de los niños de Jaén, los de Mérida también llegan a la sorprendente conclusión de que de las que sí se pueden comprar todas las que se quiera es de las carísimas camisetas del Barcelona. Y es que si participar en una ONG ya es ser bastante solidario, "también lo es comprar una camiseta del Barça, porque la patrocina Unicef".

En un colegio público de Zaragoza, un profesor recurre a la popular serie Aquí no hay quien viva para explicar las formas de convivencia. Algo que le podría costar algún trabajo con sólo echar un vistazo a la descripción que wikipedia hace de los personajes de la serie. Por ejemplo:

Ana, La Inga (Vanessa Romero) – Una guapísima azafata de vuelo que, tras una noche en la que se emborracha con Bea y ésta se aprovecha con ella, acaba aceptando que es lesbiana y se convierten en pareja. Sus vecinos la conocen como Inga o "la Schiffer". Después que Bea se enterara que tuvo una aventura con su entrenador personal mientras estuvieron peleadas, rompe con ella, pero se reconcilian y deciden tener otro hijo. Esta vez será Ana la que se quede embarazada. Había decidido que su hijo fuera de Fernando. Pero Mariano se enteró y decidió cambiar los botes de esperma. Descubrió que el esperma era de Mariano después de quedarse embarazada. El cigoto se le despegó del útero y no se quedó embarazada finalmente.

Afortunadamente, Carlos Pérez-Nievas garantiza personalmente en Navarra el nivel de calidad de la asignatura, y que las camisetas de Osasuna sean como mínimo tan solidarias como las del Barca.

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