El credo de Zabaleta , ¡qué miedo!

Adolfo Pérez-Jacoiste 31 mayo 2007 Opinión
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El caso es que un servidor (de naturaleza escéptica) antes de que me empiecen a contar lo maravilloso y razonable que es el tinglado nafarrojo de Zabaleta, he decidido acudir directamente a las fuentes, visitar la web de Aralar y leer sus estatutos. Buscaba los cuernos, el tridente y el rabo, y mira por dónde los he encontrado.

En el primer artículo de sus estatutos, apartado primero, Aralar se marca como objetivos “La independencia nacional de Euskal Herria” y “la unificación de sus siete Territorios Históricos”. O sea, que Nafarroa bai pero no tanto.

Aparte de los siete “herrialdes”, en el artículo 5.2 Aralar incluye como territorios históricos vascos “Las Landas, Bearn, Alto Aragón, Rioja Meridional, Miranda, Castro, etc”. O sea, que Nafarroa bai es sólo el principio, luego vendrán Alto Aragón Bai, Rioja Meridional Bai y etc Bai, que ya será la monda, la monda bai.

Después de definirse en el artículo 1º como nacionalistas, en el 6º se definen como socialistas e internacionalistas. Si alguien se pregunta cómo uno puede ser nacionalista e internacionalista al mismo tiempo, a mí que me registren. Naturalmente internacionalistas pero antiglobalización, viva la paradoja.

En el artículo 11, Aralar establece que “el idioma de Aralar es el euskera”. Pluralismo y “transversalidad”, ya, ya.

El artículo 17, esta gente se destapa y propugna que “se debe trascender de las democracias formales que existen en nuestro entorno europeo y superando sus evidentes carencias y límites, avanzar hacia una democracia real”. Cielos, ¿no les suena este rollo? Y si las democracias parlamentarias del mundo libre occidental no son auténticas democracias… ¿cuáles son las “democracias reales”? Lamentablemente esto no lo pone en sus estatutos, pero yo al menos me hago una idea.

Y es que, en el artículo 19, dice Aralar que “pretende desde su modestia, partiendo de los viejos valores que permitieron el nacimiento de la hermosa apuesta por el socialismo, contribuir a crear una alternativa al capitalismo”. Cayó la URSS, Castro agoniza, pero aún queda Aralar, con su discurso novedoso (nótese la ironía), pluralista (vuélvase a notar la ironía) y transversal (eclosión irónica final).

En su artículo 22, eso sí, “Aralar rechaza la práctica de la violencia, en todas sus manifestaciones, como forma de intervención en la política vasca”. Sin embargo yo no entiendo ese rechazo a la violencia. ¿No dicen que no vivimos en una democracia de verdad? Entonces… ¿cómo es posible que apuesten para la consecución de sus fines por “medios exclusivamente políticos” si no hay democracia? ¿Y acaso no consideran legítimo luchar contra una dictadura? En este sentido me parece más coherente el discurso de la ETA.

Termina el artículo 22 con este párrafo:“Aralar impulsa la paz a través de la normalización y profundización democráticas, por medio del diálogo y la negociación. Esa normalización debería conllevar, además de la amnistía de los presos/as, una indemnización a todos los afectados por el conflicto de uno y otro lado”. Sin comentarios.

Pues bien, este es el credo de Zabaleta, el credo de un partido antisistema anclado entre el discurso racista antiespañol de Sabino Arana y el discurso genocida de Lenin. Estos son los estatutos del partido con el que acaso se vaya a gobernar Navarra, una de las regiones más desarrolladas y prósperas de Europa. ¿Saben cuál es la diferencia entre Navarra y Albania? La diferencia es Patxi Zabaleta.

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