LA POLITICA Y LA SOCIEDAD. LA SOCIEDAD Y LA POLITICA.

LA POLITICA Y LA SOCIEDAD. LA SOCIEDAD Y LA POLITICA Los cambios políticos no suceden ni porque sí, ni de la noche a la mañana. Las enfermedades sociales que llegado el momento erupcionan en forma de revoluciones políticas se incuban durante un largo tiempo en el que aparentemente no pasa nada. Un día, de pronto, accece al poder alguien como Zapatero, o Robespierre, o Chavez… o Zabaleta, porque un año antes, y otro año, y otro, con suavidad y buenas maneras, otros políticos y otros actores menos impactantes, menos mediáticos, menos estrambóticos han ido carcomiendo las bases morales de la sociedad y preparando el momento. Y porque año tras año, la ingenuidad calmosa de quienes tenían que haber denunciado la corrosión no hizo sino agravar los males. En vano predican ahora la resistencia el agnóstico Jiménez y el protestante Vidal a esa base más o menos católica de los votantes del PP (y UPN) que podríamos llamar “gente de orden”. Las elecciones acaban cosechando en la urna lo que se sembró en la escuela -o, más bien, en la tele-. Pase lo que pase, que piense cada cual qué es lo que plantó y qué es lo que va a plantar en adelante. Jerónimo Erro

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