Adolfo Pérez – Jacoiste

Redacción 12 marzo 2007 Opinión
Imagen de Adolfo Pérez - Jacoiste

THE BIG ONE Por fin el gobierno navarro se moviliza. Quienes se oponen a esta manifestación lo hacen básicamente con dos argumentos: que cómo podemos hacer caso a Otegui y que las leyes impiden que Zapatero pueda “vender” Navarra. Y después de decirlo, se indignan mucho. Pues bien, si es relevante lo que dice Otegui es precisamente porque ellos han montado un tinglado secreto de mesas paralelas (y lelos) para sentarse a negociar sobre lo que él dice. ¿Y la protección que nos brinda la legalidad? Tres cosas que decir a este respecto: que ya dentro de la ley caben actuaciones que deberían preocuparnos, que la ley puede incumplirse y que la ley puede cambiarse. Un órgano común permanente, siendo legal, supondría el establecimiento de un gobierno único para Navarra y Euskadi, aunque formalmente siguieran existiendo dos territorios. Ripa y Patxi López ya se han declarado partidarios de este órgano y no han designado a Puras desde Moncloa (en vez de dejar su elección a la militancia navarra) para que luego actúe por su cuenta. Activar la Transitoria Cuarta también es posible dentro de la legalidad, así que dentro de la ley ya hay motivo para preocuparnos. ¿Pero y si no se respeta la ley? Con el Estatuto de Cataluña, de dudosa legalidad, se ha creado una situación de hecho, y ahora tenemos una batalla campal de recusaciones en cadena para conformar un tribunal de la identidad de cuyos magistrados ya se deduzca el sentido de su fallo. Por otro lado, la ley puede impedir hasta cierto punto que se venda Navarra, pero no puede impedir en absoluto que quienes se vendan sean los socialistas. Si estos se ponen a apoyar propuestas nacionalistas a cambio de que la ETA deje de matarlos, pueden dar a esas propuestas una apariencia legal impecable, e incluso cambiar la legalidad a su gusto. Si de repente a los socialistas les diera por apoyar reivindicaciones como la territorialidad, la autodeterminación o beneficios para los presos etarras (véase caso De Juana), no podríamos llevar a los socialistas ante el polígrafo para ver si es porque se han vuelto súbita pero honradamente abertzales o porque es un precio pactado que pagan a la ETA; sin embargo, aun sin polígrafo, nos hacemos una idea. Por eso los nacionalistas y los socialistas no quieren que nos manifestemos, porque saben que su mejor estrategia es el sigilo. Trabajar calladamente, secretamente, no movilizar un voto navarro que les pueda perjudicar, centrarse en todos los arbolitos y todos los carriles bici que nos va poner Uxue. Y en esa estrategia es nefasto que aparezcan Sanz y Alli pegando cacerolazos y despertando a los vecinos que andan algo adormilados. Pues nada, el sábado 17 todos a la calle a reventar la estrategia del sigilo. Esta manifestación tiene que ser “the big one”. Ah, y… ¡pásalo! Adolfo Pérez – Jacoiste

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