Carlos Amat

Redacción 18 febrero 2007 Opinión

TRAICIONE USTED Y NO SEA PRIMO En nuestra cultura, desde luego, se ha odiado al traidor: ese ser vil, ingrato en grado sumo; ese renegado capaz de vender hasta sus seres más queridos, con tal de sacar provecho. El personaje, en fin, socialmente mas innoble, insidioso e impío. Ejemplos de grandes traidores, no nos faltan en nuestra dilatada historia de civilización mediterránea. Pero sin necesidad de ir por estos derroteros, en niveles mas mundanos, hay hasta categorías en el epíteto, que evoluciona y se transforma según la gravedad del los delitos; y así aparece el “traidorcillo” y hasta el “traidocete”. En sentido absolutamente contrapuesto, nos encontramos, también en nuestra sociedad civilizada, con la loable y muy reconocida, hasta ahora, virtud como es “la fidelidad” y que detentan algunos admirados seres, las personas fieles. La mujer fiel o el marido fiel. Los fieles a su partido o a su club. Amigos fieles los hay, aunque se cuenten con los dedos de una mano. También el mundo de la empresa y el comercio, precisa de fidelidades. Muchas veces, las empresas, gustan de presentarse ante sus inversores, como éticamente justas y con fieles gestores. Hasta aquí todo bien, pero ahora empieza lo peliagudo: Hay algunas empresas que están empezando a modificar estos tradicionales principios. El caso más fragante es el de las compañías de telefonía móvil: Si quieres unas ventajosas condiciones en la contratación de tu móvil, tienes que cambiarte de compañía. No es que tu compañía, con la que llevas ya tiempo, no tenga esas condiciones mas ventajosas, si las tiene; pero solo para clientes que vengan de otras compañías. Y usted, se preguntara: – ¿Pero y mi fidelidad con la casa, con años de contrato, no se tiene en cuenta? ¡Si!, se tiene en cuenta, pero para no darle nada. Y no solo eso, sino que se le ancla a usted con unas condiciones caras y obsoletas. Y comparativamente denigrantes. En fin, que aquí “Roma si paga a traidores”. Y así, “la traición”, esta empezando a ser algo, verdaderamente, rentable. Lo malo es que, en poco tiempo, la cosa se ha extendido y ahora hasta los bancos y cajas de ahorro se han sumado a esta “política comercial de la traición”. Así no es raro escuchar al director de tu banco, dirigiéndose a un señor mayor (que son de los pocos que todavía ahorran en este país). – Lo siento, pero si el dinero esta aquí hace tiempo, no le puedo dar mas intereses. Para eso me lo tiene que traer de otro banco. ¡Que no se entera, José! Ya tenemos a miles de jubilados de nuestro país, de tránsfugas, con sus ahorros de aquí para allá. -Que si ahora me voy con mis ahorros, de la caja de toda la vida, al banco de enfrente por que me dan un cero cinco más, en mi plazo a seis meses; Que si ahora, ya transcurridos los seis meses, me vuelvo al de antes porque en la que ahora estoy, ya no me dan nada. Para terminar diré; que de seguir la cosa por estos derroteros, no será raro el pensar en base a los siguientes parámetros: Marido fiel = calzonazos; Empleado fiel = pelota; Compañero fiel = jili; Cliente fiel = panoli; Camarada fiel = pringadillo; Amigo fiel = primo. Yo, en este caso, pienso que de nada les servirá, a estas empresas atraer a este tipo de clientes a base de infidelidades; porque mañana, estos mismos clientes, les harán a ellos lo mismo. Creo que los bancos y empresas, que están apostando por esta política comercial, lo pagaran con la misma moneda. El tiempo lo dirá. A mí no me cave ninguna duda. Pero mientras ese día llega, tomen buena nota: “Traicione usted y no sea primo”. Carlos Amat

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Esta noticia la publicamos el 17 de febrero de 2012