NO SIN MI MADRE

Almudena Roncal 22 enero 2007 Cartas al director / Agenda

NO SIN MI MADRE No llego a los treinta años de edad, llevo ya algunos casada y, por supuesto, vivo independiente de mis padres. De vez en cuando me gusta ver escaparates, tiendas de ropa y, ahora que es la época, ir “de rebajas”. Sobretodo por la ciudad. Pero resulta que en Pamplona se está desarrollando un fenómeno que ni anima ni acompaña a comprar en mi caso, ni a mejorar las ventas en el caso de los comercios. Me refiero a la atención al cliente. Al menos un “hola, buenos días”, o “tardes”, un “¿puedo ayudarle?”. O simplemente un amago de sonrisa que no me haga sentir la sensación de estar interrumpiendo una reunión extremadamente importante y privada en el mismo local, o por teléfono entre las dependientas. Siento la necesidad de pedir perdón por cortar en ese momento la conversación y soy consciente de que probablemente es muchíiisimo más importante que el tiempo que esta posible clienta les puede hacer perder. El caso es que la sonrisa que espero en ese momento es sólo un producto de mi imaginación porque de forma directa me mira como a su peor enemigo. Les admiro, porque es una suerte poder permitirse el lujo de perder clientela. Tengo cara de niña, que según dicen me hace parecer más joven, ¡qué le vamos a hacer! He visto un traje “ideal” así que voy decidida a probármelo y ¡quien sabe! si a comprarlo. Una vez dentro del local no sé muy bien si es que soy un espectro o es que después de mirarme de arriba a abajo las señoritas dependientas han decidido que no soy apta para ser atendida o para yo qué se qué. Pido “por favor” que me atiendan y parece que les he pedido un kilo de patatas en una “boutique”. Hay una señora con su niña (más o menos de mi edad) con bastante más clase y probablemente más dinero que yo, a juzgar por las atenciones. Por lo visto no es lo mismo si vas con tu madre, aunque esto también está cambiando. Lo que no saben es que ese más o menos dinero que tengo posiblemente me lo gaste en la tienda de al lado, dos o tres calles más allá en la misma Pamplona o, por qué no, en San Sebastián, Zaragoza, Madrid… donde da gusto comprar y ser atendida por lo general con profesionalidad, amabilidad y humildad. Agradecería que para no provocar malestar colocaran en la entrada del local un cartel tipo: “Menores de 30 años abstenganse de entrar en este comercio sin la compañía de su madre”. Almudena Roncal

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Sin valorar todavía)
Cargando...
Encuestas

¿Cree usted que Chivite debería ofrecer explicaciones ante las acusaciones de haberse saltado las normas sanitarias para organizar una comida?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...
Publicidad

El baúl de los recuerdos

Esta noticia la publicamos el 18 de diciembre de 2008