Pilar Vigila

Redacción 3 octubre 2006 Opinión
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AUDITORIO DE BARAÑAIN El auditorio de Barañain es un fenómeno típico de lo que sucede en estos momentos en la cultura navarra. No está subvencionado por el Gobierno de Navarra –no tiene por qué- y sobrevive gracias a las ayudas del ayuntamiento y a la venta de entradas. Me parece un sistema perfecto. Es más, creo que es un modelo de financiación que se debería imitar. El asunto que a mí me trae a mal traer es lo que se hace ahí dentro y la programación. Se supone que el auditorio de Barañain se iba a dedicar a la cultura de vanguardia, frente a las programaciones más conservadoras de Baluarte y teatro Gayarre. Fantástico. Eso hubiera merecido incluso ayudas del Gobierno de Navarra. De hecho, ha habido años que han traído cosas excelentes. Pero por alguna razón que desconozco, junto a una clara vocación de vanguardia universal con capacidad de hacer y presentar funciones estupendas, y con momentos luminosos de cultura exquisita, siempre se mezclan la cutrez postmoderna de ayuntamiento de tercera – veáse Leo Bassi-, y el tradicional adoctrinamiento nazionalista. Me dirán que la cutrez postmoderna de ayuntamiento de tercera se mezcla con cosas exquisitas hasta en Madrid. Eso es cierto. Pero es que el ayuntamiento de Madrid a lo mejor se puede gastar el dinero en bobadas, pero no creo que Barañain se pueda dedicar a dilapidar su presupuesto, y dado que en ese auditorio hay gente capaz de programar según qué perlas… ¿por qué no se dedican exclusivamente a las perlas y se convierten en un referente cultural? Incluso podrían pedir ayuda de entidades privadas. Tampoco sé hasta qué grado se habrá introducido en ese auditorio la peste de la euskoincultura lokal. A lo mejor no mucho. De momento, en octubre ofrecen Todos nacemos vascos, cuyo origen es un programa de ETB que hace mucha gracia a los vascos. No sé yo… y más cosas de Glu-glu producciones, y títulos vasquitos en abundancia. Y un ciclo de cine mudo, así, como para despistar y no meterse en líos lingüísticos. Será que yo no me he enterado y Euskadi está en la vanguardia de la cultura universal, o más bien, es la unika vanguardia kultural que existe. O será que es más cómodo y barato hacer eso con dos o tres perlas anuales, que la cosa no da para más. También se entiende. Pero en cualquier caso, por activa o por pasiva, todos acabamos en eso. ¿La pregunta es: merece la pena a los vecinos gastarse 400.000 € anuales para eso? No lo sé. Esperemos que, al menos, este año vuelvan a ofrecer alguna perla, digo, para compensar. Para justificar que los 400.000€ anuales no sirven única y exclusivamente para llenar el pesebre de los mismos de siempre.

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Esta noticia la publicamos el 8 de abril de 2015