5 julio 2011

La banca y los políticos en el banquillo de los acusados

¿Quién mató a la gallina de los huevos de oro?

 

 

Nadie acepta, como es natural, la paternidad de la crisis. Sin embargo, algunos analistas retrotraen el origen de la crisis nada menos que a la Community Reinvestment Act, introducida por Carter en 1977. Zapatero tenía su propia opinión a finales del 2008.

 “Que nadie tenga ninguna duda, ya hay un consenso amplio de dónde se sitúa el origen de la crisis: en EEUU y las hipotecas subprime”. José Luis Rodríguez Zapatero, septiembre de 2008.

En el año 2008, un artículo del Wall Street Journal retrotraía el origen de la crisis subprime hasta la llamada Community Reinvestment Act (Ley de reinversión en la comunidad). Se trataba de una ley aprobada por Jimmy Carter en 1977 y ampliada por Bill Clinton en 1995. En ambos casos se trataba de presidentes demócratas. Esta norma, explicaba el Wall Street Journal, establecía una especie de “ley de paridad”, en virtud de la cual los bancos tenían que cumplir con un mínimo de préstamos respecto a colectivos pobres que por su dudosa solvencia habitualmente no tenían acceso al crédito. Se generaba así una deuda de poca calidad a través de la regulación y la intervención del estado,  Eso sí, la deuda “subprime” era entonces una deuda progresista. ¿No se lo creen? Pues pueden ver este video en el que aparece el secretario de estado de vivienda en la era Clinton jactándose de ello, o fiarse de nuestra palabra y pasar al siguiente párrafo.

Fannie Mae y Freddie Mac

Estas dos entidades semipúblicas representaban hasta su caída alrededor del 50% de las hipotecas en los EEUU. En buena medida, Fannie Mae y Freddie Mac se convirtieron en la palanca de las leyes demócratas para forzar la expansión del crédito. Gracias al respaldo de la Administración, ambas se dedicaban a comprar deuda de terceros que, al convertirse en suya, podía revender a un interés más bajo debido precisamente a ese respaldo público. La diferencia entre unos intereses y otros era su beneficio. Naturalmente fueron las dos primeras entidades en caer al estallar la crisis subprime. El Wall Street Journal no dudó en calificarlas como el megaturbo de la burbuja de crédito.

“A los bancos hay que preguntarles por qué concedieron esas hipotecas”. Alfredo Pérez Rubalcaba, julio del 2011

El motor y la clave de la burbuja, sin embargo, es el intervensionismo de la Reserva Federal, el equivalente estadounidense al Banco Central Europeo. El origen de la crisis financiera es sin duda el crédito fácil, el dinero infinito. Desde hace una década, y especialmente entre el 2003 y el 2005, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés artificialmente bajos, estimulando el crédito y desincentivando el ahorro. Otro tanto se puede predicar del Banco Central Europeo, el correlato de la Reserva Federal a este lado del Atlántico. Sus permanentes inyecciones de liquidez fueron el combustible necesario para el desarrollo de la burbuja inmobiliaria. No hubo crisis que no se superara inyectando más y más liquidez al sistema, desde el LTMC en el 98 hasta el estallido de la burbuja puntocom o el ataque terrorista a las Torres Gemelas. Los tipos de interés reales en España incluso llegaron a ser negativos. He aquí el porqué del porqué de la burbuja financiera planetaria, la madre del cordero, al menos si usted va un paso más allá del gobierno o los indignados y se pregunta que por qué los bancos otorgaban tan fácilmente los créditos.

“Igual que la caída del muro de Berlín supuso el fin del Comunismo en 1989, la caída del sistema financiero en EE.UU va a suponer la caída del neoconservadurismo en todo el mundo”. José Blanco, septiembre del 2008.

Cuando empezaron a caer los bancos y los estados tuvieron que rescatarlos, la izquierda pensó que podía devolver el mundo a una situación anterior a la caída del comunismo. Pero fue un espejismo. Apenas presentaba al estado como el garante absoluto frente a los desequilibrios de la economía de mercado, empezaron a caer también los estados. La crisis actual ha revelado que el garante final no es el estado, sino el ciudadano que sostiene al estado. El resultado, para previsible perplejidad de José Blanco, es que el color del mapa político europeo es azul y que la prima de riesgo del Banco Santander o del BBVA es inferior a la del estado. La peor crisis del capitalismo, por lo demás, ha sido en cualquier país capitalista mejor que cualquier día en un estado socialista. Ningún país capitalista ha adoptado la cartilla de racionamiento, por ejemplo.

“Han caído las proclamas de decir que cuanto menos regulación, mejor”. José Luis Rodríguez Zapatero. Septiembre del 2008.

Todo lo ya expuesto ayuda a entender que el origen de la crisis trae causas muy distintas de las que en dos tardes establecieron Blanco, Rubalcaba y Zapatero. Su fatal error de diagnóstico implicó una inevitable cadena de errores también a la hora de determinar el tratamiento y el pronóstico. En el origen de la crisis, eliminando los argumentos autoexculpatorios y retrocediendo a la causa de la causa, nos hemos encontrado con leyes que obligaban a conceder una cuota de créditos subprime a los bancos, empresas semipúblicas que actuaron como megaturbo de la burbuja titulizando la deuda subprime y extendiendo la infección a todo el sistema financiero, y banqueros centrales que mantuvieron artificialmente bajos los tipos de interés para crear una ficción de crecimiento perpetuo al gusto de los políticos que los habían nombrado. Es decir: política, intervencionismo y regulación, todo lo contrario de lo que creía Zapatero. Pero si vamos a juzgar a los bancos, capítulo aparte merecen las cajas de ahorros.

Las cajas y los políticos

Cuando Rubalcaba, secundado por la prensa progresista, evade ahora sus propias responsabilidades señalando como culpables de la crisis a los bancos, parece olvidar que la parte más enferma del sistema financiero no son los bancos, sino las cajas de ahorros. Si en el porqué del porqué de la crisis no encontramos tanto la mano invisible del mercado, como la siempre bienintencionada mano de los políticos, la situación actual de las cajas de ahorros muestra bien a las claras el riesgo de dejar las decisiones que debe tomar el mercado en manos de los políticos. Sin ir más lejos, los estatutos de Caja Navarra la definían como “una institución de crédito de naturaleza fundacional y de carácter benéfico-social bajo el protectorado público del Gobierno de Navarra”. En la práctica, esto significaba, como en la generalidad de las cajas, que los órganos de dirección de las entidades eran decididos por instancias políticas. Juzgue cada uno, a la luz de lo acaecido en los últimos tiempos, si el control político ha sido una garantía o un lastre mortal para las cajas.

 

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Comentarios (22)

 

  1. Banca CINICA dice:

    Si antes de comenzar a cotizar, se señalaba que por la negligente gestión de Enrique Goñi Beltrán de Garizurieta y Juan Odériz San Martín,Caja Navarra ha pasado de valer en 2007 más de 1600 millones a unos 320 en la actualidad.

    Después de bajar la cotización en tres semanas más de 10% es lo que habrá que reducir del valor de Caja Navarra hoy, o sea, alrededor de 288 millones de euros. Qué vergüenza !! Qué sinvergüenzas !!

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  2. Comentario3 dice:

    Me ha encantado el vídeo BANCA CÍNICA: es tu dinero y nosotros nos lo llevamos.

    http://www.youtube.com/watch?v=_9sxZ6WqnNA

    Enhorabuena OB. CIV.

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