Los nuevos leprosos
Jerónimo Erro¿Se han dado cuenta que a los fumadores casi nunca se les llama “personas que fuman”? No hay compasión políticamente correcta que valga para esta clase de criminales. Y eso que nunca habíamos sido tan melindrosos a la hora de manejar los eufemismos. Hay de mí como se me ocurra aludir con un adjetivo descriptivo directo a alguna persona de verticalidad limitada! ¡que no se me escapen palabras tabú como drogadicto, subnormal o sidoso!
Y sin embargo, ahora que estamos viendo como los fumadores apestosos son expulsados, marcados, marginados por un apartheid inmisericorde me vienen a la cabeza las antiguas historias de leprosos. Porque lo peor no es que se les niegue a los fumadores el rescate lingüístico sino que además, físicamente, se les margina para que a los efectos venenosos de la nicotina se añadan catarros y neumonías. Se hace por su bien y por el de toda la sociedad, naturalmente, pero les recuerdo que con idéntico argumento se expulsaba a los enfermos de lepra.
No es, en fin, por el huevo; es por el fuero por lo que escribo estas líneas. Porque ahora toca al consumo de tabaco, que personalmente no me afecta, pero mañana vendrán, por ejemplo, a por los escritores de confidenciales.
Jerónimo Erro

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Efectivamente, don Jerónimo: Hay una tensión entre una deleznable, e indigna etiquetación de las personas, y un lenguaje tan políticamente correcto que resulte absurdo, pedante, o
Yo creo, de hecho, que muchas discrepancias ideológicas que mantenemos los que intervenimos en este medio, son reconducibles a la semántica y a la carga ideológica que contiene. La palabra contiene una imagen para el hablante, y puede que la misma o distinta para el oyente.Y a su vez, esa imagen produce una respuesta emocional en ambos interlocutores. Dice “sidoso” y quien se compadece de la suerte de estos enfermos se duele de una expresión que podrá ser correcta, pero conlleva una carga emotiva. Detrás de todo hay tal carga.
Imagínese que me oye decir: ¿ese? ¡es un sidoso!
Escuchar mi entonación será absolutamente esencial, y pude derivar de la sorpresa, conmiseración, desprecio.
El problema de la expresión escrita, por competentes que seamos en ella, es que es dificil expresar bien. Y el segundo problema es que nuestras emociones provocan emociones. Se puede decir que lo emotivo salta la barrera objetivadora de la palabra, la supera, y llega al receptor provocando en él una respuesta, primero emocional, y luego, (si pasa a eso, cosa que muchas cosas no ocurre) a una elaboración racional, pero muchas veces sobre un pre-juicio emocional.
Esa creo que es la clave de la problemática de la comunidación humana. Entramos en greña inmistosa en seguida, porque nos pisamos, unos a otros “callos” psicológicos, (mas que ideológicos) y de ahí la permanente greña delos españoles.
Tenemos que convencernos para hacernos más fríos, y dar propuestas y respuestas más racionales, más frías y ponderando los pros y contras, a fin de amortiguar los sentimientos que proyectamos o sentimos que nos proyectan.
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