Algunas razones para no entender el concepto de muerte digna
El Parlamento de Navarra debatirá filosóficamente sobre el lúgubre concepto de “muerte digna”
1-Hablar de una muerte digna implica la existencia de una vida indigna.
2-Si se considera que la vida puede ser indigna, puede ser por razones subjetivas o por razones objetivas.
3- Si es por razones subjetivas, la vida puede ser indigna para cualquiera por cualquier motivo en cualquier momento. Entonces hay que ayudar a morir a cualquier persona que desee morir por cualquier motivo en cualquier momento, aunque no haya ninguna razón objetiva para hacerlo.
4- Si es por razones objetivas, cualquiera que incurra en ellas y no se mate hay que decir que su vida es indigna, o que es un indigno por querer seguir viviendo una vida indigna. Todas las personas en la situación de Ramón Sampedro que quisieran seguir vivas, por ejemplo, serían indignas.
5-Si hay razones objetivas que se puedan establecer por ley para morir, entonces también hay razones objetivas para seguir vivo. En este caso no procedería la reflexión número 3.
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Hola spurgus,
Omito responder a alusiones personales o a discutir los estados de ánimo o la madurez de cada uno. No me parece relevante para el debate ni creo que le interese a nadie.
Respecto al tratamiento, creo recordar que en otro post me invitó a tutearle. Lamento que ahora considere que al tutearle le falto al respeto. En todo caso vuelvo a ustearle sin problemas y sin haber tenido nunca el ánimo de faltarle al respeto. Salvo que llevarle la contraria lo entienda usted como una falta de respeto.
Entrando al fondo de la cuestión, yo no voy a cortar ni pegar nada de ningún sitio, sino que trataré de desmontar sus citas desde mi propio punto de vista y con mis propios argumentos.
En este sentido, sólo razonando un poco, me parece evidente la falsedad de algunos de sus argumentos. Por ejemplo, insiste usted en que hablar de “muerte digna” no implica el concepto de “vida indigna”, pero luego pasa a justificar su defensa de la “muerte digna” hablando del sufrimiento y de la enfermedad. Pero estimado Spurgus: los muertos no padecen dolor, enfermedad ni sufrimiento. Sólo los vivos enferman y padecen. ¿No se da cuenta de lo paradójico de su pensamiento?
Usted, implícitamente, es evidente que considera indigna la vida de las personas para quienes considera aplicable una “muerte digna”. Si la vida de estas personas no la considerara indigna, no haría falta acortarles la vida y aplicarles la “muerte dinga”. Como le decía, esto me parece bastante evidente.
A este respecto, los supuestos que ustedes los defensores de la “muerte digna” utilizan como argumento resultan siempre muy esclarecedores: enfermos, ancianos, fracasados, personas dependientes, impedidas, solas…
No me parece casual que los defensores de la “muerte digna”, usted mismo, spurgus, sean los mismos que defienden el aborto.
¿Sabe cuál es el nexo?
En uno y otro caso, se trata siempre de eliminar a seres humanos indeseados.
Eso sí, ustedes que presumen de progresistas siempre disfrazan de una especie de piedad al hecho de predicar que la vida de los débiles, los indeseados, los enfermos, los imperfectos y los dependientes es tan indigna que deben desear su propia muerte por dignidad. Y entonces ustedes, caritativamente, les proprocionan la dignidad en forma de inyección letal.
Creo que hay una gran perversión en su discurso spurgus.
Y naturalmente no puedo estar de acuerdo con él. Lo lamento.
Saludos.
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