El burka navarro
La presencia constatada en nuestras calles de una mujer bajo un burka islámico exige de la sociedad navarra al menos un par de reflexiones.
Es un hecho. Como lo ha relatado Diario de Navarra este mismo fin de semana, ya hay una mujer bajo un burka que se pasea por las calles navarras. No se trata de un pañuelo sino de un auténtico burka como el que se muestra en la foto. Este hecho insólito supone un desafío intelectual que nos obliga reflexionar sobre él y a posicionarnos.
La libertad.
Por un lado, en las sociedades libres repugna la idea de una normativa que imponga una manera de pensar y de vestir. Por otro lado, una normativa que impone una manera de pensar y de vestir es casi el presupuesto necesario del burka. ¿Imponer la libertad es una paradoja o lo es permitir la intolerancia? Aquí es cuando las opiniones comienzan a dividirse, aunque siempre partiendo de la base de que la mujer que lleva un burka lo hace de manera voluntaria. No obstante, ¿diríamos lo mismo si en vez del burka se tratara de una correa? ¿Se puede llevar una correa de forma voluntaria? ¿Se puede ser libremente un esclavo? ¿Aceptaríamos que un hombre llevara a su mujer por la calle sujeta de una correa por más que ella dijera que aceptaba la correa de forma voluntaria? ¿O el propio hecho de ir sujeta por una correa, más bien, no implica tantas cosas que excluye por principio la posibilidad de encontrarnos ante una elección voluntaria? ¿Cómo argumentaría alguien que le parece bien el burka pero no toleraría una correa?
Una posible solución alternativa: una venda en los ojos para los hombres.
Alternativamente, en vez del burka, podría pensarse que para evitar las miradas inconvenientes o los pensamientos inadecuados una venda sobre los ojos de los hombres sería mucho más eficaz que tapar a las mujeres. No sólo porque hay mucho que tapar para ocultar por completo los encantos de las mujeres, sino porque las calles se encuentran repletas de mujeres infieles. Parece mucho más eficaz para preservar la pureza de los seguidores del Profeta, por consiguiente, tapar sus ojos con una venda que tapar completamente a las mujeres. Además el uso de la venda descartaría la sospecha de encontrarnos, como en el burka, ante una medida de carácter machista. Naturalmente huelga especificar que el uso de la venda para los hombres sería absolutamente voluntario. Como el burka.

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Spurgus, trato de responder, por mi parte, a las preguntas que me lanzas.
La condición de cura, monja, skin head, o soldado, entiendo que es una condición voluntaria. Nadie hoy en día se hace cura o monja obligado. A nadie se le impide dejar de ser cura o soldado. El problema es cuando hay que llevar una cárcel de tela por ser mujer. O por ser negro. Porque no hacerse monja o dejar de serlo es posible, pero dejar de ser mujer o dejar de ser negro es mucho más complicado. El problema es que el burka hay que llevarlo por ser mujer. Por tanto no me parecen comparables los ejemplos que has puesto.
Tú partes de la base de que se es libre para llevar un burka, y yo de que sólo alguien que no es libre llevaría puesto un burka o una correa. Por tanto defender el burka no es defender la libertad sino la opresión.
Por eso no me parece comparable al pañuelo, a las minifaldas o a las chupas de cuero.
En realidad la postura fácil es la vuestra, diciendo que todo es lo mismo. ¿Pero estáis seguros de que es cierto?
A propósito, supongo que asumís con vuestra defensa del burka que, por ejemplo, las mujeres no puedan conducir. ¿Os parece bonito?
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Por cierto,
Estando en contra del burka yo no estoy defendiendo sólamente mis planteamientos, o mis opiniones. Yo podría pasar de las mujeres que tienen que vivir en una cárcel de tela. Lo que están en juego no sin mis opiniones, sino la libertad de la mujer que tiene que vivir debajo del burka.
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Napoleón.- Yo parto de mi libertad, de su libertad, y por tanto, de la libertad de la mujer que lleva burka. Mis ejemplos buscan demostrar que no porque otro haga algo que pueda ser percibido como contrario a la libertad personal, como una renuncia a la plenitud personal, es indicio de que realmente esté privado de libertad.
Tenga presente que si Ud es creyente piadoso, será mirado por un ateo del mismo modo que Ud. mira a la que porta el Burka (vea “el Espejismo de Dios”, de Dawkins y entenderá su mirada).
El ateo puede lamentarse de la “fantasia religiosa” del cristiano, y considerarlo burdamente manipulado por las iglesias cristianas (no solo la católica) y adoctrinado desde la infancia. Verá el bautismo y la educación cristiana, y la religiosa en general, como la difusión de ideas perniciosas, patológicas, absurdas que causan daño psicológico en las personas, y son motivo o concausa de graves conflictos humanos.
Evidentemente, yo percibo como un mal el burka de una señora, o el “collar” que llevan las prostitutas y las encadena a la grosera lujuria del macho, o el del adicto a cualquier vicio. El problema es que él es libre para dedicir si quiere o no, y no puedo meterme en su esfera íntima de libertad personal y violentarla, aunque sea para liberarlo.
No podemos “sacar” a la gente que queremos de las sectas. Fíjese… ¡ ni al alcohólico de su cartón de don Simón! aunque el mal que les produce sea absolutamente evidente para todos salvo para ellos.
Por tanto, compartiendo al 100% su juicio de fondo (el burka, la correa, lo que sea como un mal objetivo), tengo que recordarle que la libertad de las personas está por encima, y que tenemos que respetarlo aunque ello suponga tener que ver cosas que no nos gustaría ver, y en suma, campar el mal en el mundo.
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