El huelguista de mentira
Jerónimo ErroNo es que sea partidario de ella pero la única huelga que sirve para algo es la huelga general revolucionaria. El día en que quedó regulado el derecho al pataleo se acabó la emoción. El hecho de regular la huelga hasta considerarla como un cauce normal de expresión es lo mismo que no hacer huelga. Lo bueno de las huelgas antiguas era el factor sorpresa, lo incontrolable de sus efectos. Ahora, entre servicios mínimos, estrategias sindicales y partidistas, manipulaciones de la prensa, etc. todo queda en agua de borrajas. Por eso es normal que tengan cada vez menos seguidores. Porque han muerto de éxito. Las huelgas legales, como las manifestaciones autorizadas o las cartas al director de los periódicos son sucedáneos insípidos de la verdadera democracia participativa. No son cauces de participación, son puro teatro sin consecuencias en la vida real. Aquí lo único que sirve para algo es votar y ya ven cómo está el panorama electoral: o pepsi o cocacola. O rojo o naranja. Está la cosa que parece un cementerio así que pase lo que pase con las huelgas no esperen que me entusiasme.

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Itúrbide. Estoy de acuerdo con Ud. en su queja. Pero situémosla.
La democracia no es perfecta, y el ser humano tampoco.
Ciertamente el problema de “falta de calidad” de la democracia es denuncia comun en todas ellas. Todos sabemos de la preponderancia que las técnicas de marketing dan a la política moderna, y también, hasta qué punto somos gentes fáciles de manipular.
Pensadores nada sospechosos como Peter Jones (citado en la interesantísima “historia de las Ideas” de Jackson, Peter) señalan que habría que hablar más que de democracia (a la ateniense), de una “oligarquía electiva”.
Elegimos entre los “mejores”… que nos presentan unos intereses financiados “quien sabe” por quíén, en torno a una “ideología” (que en el mejor de los casos es el reclamo para “la plebe” y que en realidad lo único que quiere es tocar poder.
Ellos nos visten esa m… de ribetes poéticos, de conquista social, de arcadia feliz, de final de la historia, de cuento de hadas… pero no es diferente de la lucha de César contra Cicerón, y de éste contra Marco Antonio, y la de Octavio contra estos… Es lo mismo. Hay gente que aspira a mandar y desempeñar el poder, que pugna con otros (el poder para ser Poder, ha de ser unico -el anillo unico, ¿recuerdan?) y luego estamos los demas… unos pringadillos, salvo en uno o dos momentos de la historia.
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Pues en Atenas habría mucha democracia…pero coexistía con la esclavitud.
La democracia es el modelo de estado “menos” malo, y depende en grado sumo de su estructuración, partiendo desde un principio electoral bien entendido, como lo puede ser el presentar listas abiertas o que el resultado obtenido en las urnas se refleje realmente con escaños.
Tantos votos, tanta representación para un partido.
La democracia que sufrimos en la actualidad prima a la minoría residual en detrimento de la inmensa mayoría, tanto a nivel social como político haciendo de la discriminación positiva todo un arte.
Tanto en un ayuntamiento como en el congreso, en caso de que las fuerzas mayoritarias estén empatadas, el concejal o diputado que tenga la oportunidad de marcar la diferencia bien para un lado o para el otro, es en realidad el que tiene el poder, el que siendo una representación mínima obtiene todo lo que necesite pues su voto en nuestra democracia resulta vital.
Como digo, no es un sistema perfecto este de la democracia, pero a mi parecer siempre la preferiré a cualquier tipo de Dictadura.
Manías que tiene uno.
Un saludo.
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Sr. Spurgus. Bienvenido al debate. Según Vd. mis quejas son ciertas pero la vida es imperfecta. Como intento de consuelo se lo agradezco, pero mi crítica responde a una serie de ideas y valores, no solo a la desesperanza.
En primer lugar he de señalarle que no me quejo. Solo manifiesto hechos que desmienten que el regimen político de la Transición sea una democracia. Es una partitocracia (no es peyorativo sino simplemente descriptivo) y tiene la característica de que predica un discurso con palabras democráticas pero sin su signficado. Representación, elecciones,separación de poderes tienen un contenido propio de una democracia. Sin embargo en este regimen ese contenido se ve transformado en otra cosa a la que se sigue designando con las viejas palabras dotadas de gran prestigio.
Eso se llama sencillamente manipulación. Y la manipulación es una forma muy refinada de mentir y por ello más peligrosa que una burda mentira. Sobre todo porque esta mentira sirve para fundar un poder avido de dominación que en sus formas extremas nos lleva a adoctrinar a los niños en la escuela (EpC) y a intervenir en el ámbito familiar e incluso en la esfera más personal.
Es sabido que todo poder político solo puede fundarse o en la fuerza fisica (tipico de los regimenes dictatoriales), en la dominación ideológica o la manipulación que denunciaba (nuestro regimen político) o en el libre consentimiento de los gobernados (como en las democracias).
Por ello, por dignidad personal y por convicciones, no dare mi apoyo ni a un gobierno basado en la fuerza fisica ni en la mentira ideológica. Por eso predico la abstención en las elecciones de listas y reparto proporcional de prebendas, para no legitimar con mi voto un régimen cuyos frutos podridos emponzoñan el ambiente. En algun momento cuando la deslegitimación del regimen sea tan grande será la oportunidad de fundar uno nuevo sobre bases democráticas y decentes.
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Itúrbide.- pues estamos totalmente de acuerdo. Nos dolemos de la misma mala calidad de nuestra democracia… Me parece muy respetable su opción por la abstención, pero yo creo que debemos incentivar y apoyar el surgimiento de nuevos partidos que traten de romper esta preponderancia de las oligarquias… será cuestión de años de trabajo, claro, y eso solo podrá significar un pequeño cambio a medio plazo… pero a largo plazo, esa iniciativa conseguirá dos cosas: a) aumentar la conciencia política de lagente, que actuamente contempla la política como una cosa “que hacen los políticos” cuando eso es cosa de todos (en este sentido la democracia ateniense, como todas muy imperfecta, era mejor que la nuestra). b) remover los partidos establecidos para que limpien las sentinas y se depuren lo más posible.
Saludos,
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Sr. Spurgus. He de reconocer que las justas diálecticas me encantan (veo que a Vd. también al desempolvar este artículo) asi que le responderé con la amabilidad que lo ha hecho Vd., lo que no será obstáculo para discrepar educadamente.
He de manifestarle que mis neuronas chirrían cuando leo que está totalmente de acuerdo conmigo y luego propone otra cosa. Yo más bien diría que está en desacuerdo y por eso me animo a replicarle. La única coincidencia que encuentro es que lo no le gusta el régimen de la Transición (Transacción dice un amigo mio con mala uva), pero hay una gran discrepancia en cómo superarlo.
Y la discrepancia fundamental es que Vd. considera que democracia es igual a lucha de partidos. Ese es su error. Lucha de facciones políticas había en la España de Franco y en la Unión Soviética (palomas y halcones). Alli donde hay poder la gente se une para tomarlo y retenerlo. Que haya partidos no significa nada. Para detectar una democracia hay que comprobar otros datos.
Por eso no puedo dejar de denunciar su error, que consiste en reemplazar los actuales partidos por otros, pero sin cambiar las reglas de juego de la partitocracia. Por eso le contesto, porque su solución, si me permite la brusquedad, es más de lo mismo.
Como bien debe saber, en una competición, el ganador es aquel que apura las reglas del juego hasta el límite. Si cambiamos unos actores por otros sin modificar las reglas del juego al cabo del tiempo tendrá más de lo mismo.
Así que la opción por la abstención no es más que la manera de romper el espinazo a este regimen corrupto negándole la legitimación que dice tener porque la gente vota. No hay más que ver la virulencia con se reacciona al proponer la abstención. Ahí les duele.
Por último, discrepo en su insistencia en la imperfección de la democracia. Si se refiere a que la democracia como toda obra humana es limitada y falible, frente a la perfección divina le dire que sí. Pero si lo que sostiene es que la democracia es imperfecta porque no cumple los objetivos para los que se ha diseñado, ahi me tendrá en contra.
La democracia es un instrumento para que los gobernantes respondan al libre consentimiento de los gobernados, para limitar ese poder y para que las leyes que se aprueben al menos no sean ofensivas para la mayoría. La democracia consigue esos objetivos a la perfección. Es perfecta. Otra cosa es que los delicados equilibrios que la sostienen
la hagan de salud delicada.
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