31 marzo 2010

La mentirosa estadística de la violencia llamada de género

Jerónimo Erro
No nos cuentan la verdad. Cada vez que hay una gresca familiar, matrimonial o pasional con resultado de agresión violenta o de muerte sólamente se presenta como víctima, pase lo que pase, a la mujer. El hombre no existe, no cuenta. Está prohibido llorar por él, rezar por él, compadecerle. Pero sucede que a veces, bastantes veces, la parte masculina del problema o se suicida, o hace algo sabiendo que todo el peso de la ley caerá sobre él. O sea, otra forma de suicidio. Ocurre a veces, bastantes veces, que la parte masculina no es un simple chulo matón que ningunea a las mujeres sino un pobre hombre que no sabe cómo salir de un círculo endiablado. Ocurre a veces, bastantes veces, que se comete la grave injusticia de culpabilizar a una sola de las partes en conflicto como si fuera un caso de puro y duro terrorismo o de delincuencia común cuando todos sabemos que las historias de amor-odio, como atestigua la historia de la literatura universal, son más complejas que todo eso. Y digo yo que cuando un hombre llega a ese límite de desesperación y pérdida de todo ¿no podríamos convenir al menos en que es otra víctima? Víctima seguramente no de su pareja -aunque tal vez sí, pues los casos de hombres asesinados por mujeres no se pregonan- pero al menos sí víctima de un estado de cosas que no gestaron en la intimidad un pobre hombre y una pobre mujer porque se lo encontraron ya en este aire enrarecido, antimatrimonio y antifamilia que entre todos hemos creado.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (11 votos, media: 4,00 de 5)
Loading ... Loading ...

Comentar

Tiene que estar registrado para publicar un comentario.

El contestador de NC


Déjanos tu mensaje en el 617 308 919
llamanos por telefono

Síguenos en Twitter

El rincón de Verónica en Youtube

Navarra Confidencial en Youtube

Síguenos en Facebook

Identifícate

Registrarse | ¿Has perdido tu contraseña?

Publicidad

criticamos

Videoblog

  • Los problemas para ser profesor en estos tiempos modernos