29 abril 2008

Rascacielos en Pamplona

Cuando en el resto del mundo el suelo urbanizable era caro o escaso, la solución elemental siempre fue edificar hacia arriba. La altura no sólo era útil sino, además, en muchos casos un signo de la modernidad y del avance de la técnica. Algo impensable en Pamplona porque el modelo urbanístico de progreso era la “Bolonia roja” de Balduz. Para muchos el modelo no ha cambiado, pero hoy hablamos de rascacielos.

Urbanismo a la bolognesa.

La trayectoria democrática del urbanismo en Pamplona comienza con la llegada a la alcaldía en 1979 del socialista Julián Balduz, aupado por los votos de la izquierda y el nacionalismo. En aquella época, el modelo de urbanismo progresista era la ciudad italiana de Boloña (“la Boloña roja”), hoy más conocida por la salsa de los macarrones. Dicho modelo, hace 30 años, negaba necesidad real alguna de aumentar el número de viviendas existentes. No hacía falta “ni una”, en palabras del entonces alcalde Julián Balduz. La alternativa progresista a la construcción era la rehabilitación. Por aquello de que “veinte años no es nada”, y por tanto treinta casi nada, Nafarroa Bai o Izquierda Unida siguen anclados en el mismo planteamiento “progresista” de hace treinta años, insistiendo en que hay viviendas de sobra y en que lo que procede, en todo caso, es rehabilitar alguna. Paradójicamente, Bolonia es una ciudad muy conocida por sus torres, especialmente la espectacular Torre Asinelli, de casi 100 metros de altura. Naturalmente no se trata de una construcción comunista, sino de una obra de arte del siglo XII.

Abaratando costes.

Es evidente que el precio del metro cuadrado es el mismo se vayan a edificar sobre él (o bajo él) una planta, dos plantas o cien plantas. La diferencia es que el coste derivado de la adquisición del suelo es cien veces superior construyendo una planta que construyendo cien. Tampoco se reparten los costes de la misma manera si se contruye una escalera con dos manos que con cuatro, seis u ocho. Ni si hay que instalar ascensores. Es evidente que la altura no puede ser una respuesta universal al problema de la vivienda, pero tampoco puede serlo su limitación universal. Se trata de una medida intervencionista y antieconómica que una vez más limita el espacio urbanizable y genera obligatoriamente extensas poblaciones monótonas, planas y de muy baja densidad.

¿Por qué no?

Hemos recreado el aspecto que podrían tener algunos edificios de Pamplona aumentando sustancialmente su número de plantas. Hemos fantaseado también con el aspecto que podría tener el anodino skyline de Pamplona jalonado por algunos rascacielos. Finalmente, le invitamos a dejar su opinión en nuestra encuesta.

                

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