Sin pactos no hay paraíso.
El PNV mueve ficha y ofrece al PSOE desconvocar la traída y llevada consulta de Ibarreche a cambio de un nuevo estatuto. Dicho estatuto, sucesor del de Guernica, se redactaría sobre las bases pactadas con ETA en Loyola. Sanz se muestra escéptico sobre esta oferta. El Pacto de Loyola, que incluye la creación de un gobierno común vasco-navarro, supondría de facto la caída del actual ejecutivo navarro.
El citado documento incluye el acuerdo de promover la creación de un gobierno común vasconavarro. Esta revelación no corre a cuenta de medios afines al PP sino al nacionalismo vasco, como puede leerse en esta información del diario Deia. Paradójicamente, a menudo el propio nacionalismo vasco olvida ser él la fuente de esta información atribuyéndosela o no al PP en función del momento de sus relaciones con el gobierno. Habida cuenta de que UPN ostenta actualmente el gobierno de Navarra, difícilmente sería compatible este pacto, al menos en sus términos actuales, con el mantenimiento del ejecutivo de Miguel Sanz. La llave del ejecutivo navarr, evidentemente, se encuentra sin embargo en manos del PSN.
A este respecto, Miguel Sanz ha expresado su escepticismo: “¡Como si Urkullu tuviese la potestad, la capacidad y la competencia para decir que renuncia al soberanismo a cambio de que Navarra forme parte de una nueva realidad política institucional, eliminando todo lo que la Constitución española atribuye al pueblo navarro a la hora de decidir su futuro!”.

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