Empieza a cundir el pánico en la construcción.
En economía, las cosas a veces van bien y a veces van mal. Las autoridades económicas, sin embargo, sólo pueden mantener un discurso optimista. Cualquier situación mala de por sí es susceptible de empeorar más si se produce una crisis de confianza, así que no se puede esperar que las autoridades económicas hablen con franqueza. Que el discurso oficial sea optimista, todo lo optimista que permitan las circunstancias para poder resultar creíble, no significa nada. Lo relevante son los movimientos reales en el mercado, y estos movimientos revelan que hay miedo. El Colegio de Registradores de la Propiedad ha anunciado que la compraventa de viviendas se ha reducido un 10,1% hasta junio, y en junio aún vivíamos un mundo feliz. En el caso de vivienda nueva, la caída aún es mayor y se sitúa en el 12,77%. También se conocía ayer que la duración media de los créditos hipotecarios se ha elevado en el segundo trimestre hasta los 28 años y dos meses. La cuota mensual hipotecaria ha crecido un 17% el último año y se sitúa en los 802 euros de media. Aunque esta subida ha sido menor en la Comunidad Foral, por primera vez en muchos años en Navarra se empieza a vender suelo perdiendo dinero. Hay urgencia. Hay miedo.
A pesar de las continuas inyecciones de liquidez del BCE en el mercado interbancario, la fuerte demanda de liquidez persiste y el euribor sigue registrando la anormalidad de la situación. Todos los tipos de referencia en el interbancario han subido durante la última semana. Se percibe que el riesgo de los créditos aumenta y ello supone un endurecimiento de las condiciones de los préstamos y una subida del interés exigido.
Nadie duda de que el epicentro de la crisis es el sector inmobiliario. La pregunta ahora es cómo afectará la crisis del sector inmobiliario al resto de sectores. Nadie se atreve a aventurar la repercusión del impacto sobre la banca, el consumo y el empleo, pero todo el mundo es consciente de que la construcción ha sido el gran motor de la prosperidad que estamos disfrutando. Hay miedo y prisa por vender, pero empiezan a escasear los compradores.

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