¿Qué dice la tormentosa ponencia del PNV sobre Navarra?
P.E.
Como en los mejores tiempos de nuestro paisano Garaikoetxea, el PNV atraviesa una profunda crisis. Debido al cansancio del electorado y a los excesos del clientelismo, hay perspectivas de que pierdan el poder que han ostentado durante más de 25 años. Si a esto sumamos el enfrentamiento entre maximalistas y posibilistas, nos explicamos por qué los dirigentes que aún mantienen un cierto sentido común se están poniendo tan nerviosos: saben lo duro que es volverse a casa después de no haber hecho otra cosa que dedicarse a la política y manejar las instituciones públicas como el caserío familiar. Estas dos realidades ayudan a entender la renuncia de Josu Jon Imaz, quien ha manifestado que no está dispuesto a ser el chivo expiatorio de los males de los jelkides. Se ha apuntado también que el Presidente del Euskadi Buru Batzar se retira provisionalmente para incrementar la crisis, provocar la derrota de Egibar e Ibarretxe y favorecer el nombramiento de Íñigo Urkullu, quien por los favores prestados le ofrecería a su vez el puesto de Lehendakari del Gobierno Vasco. De momento, esta jugada es mera especulación de analistas de tertulia. Lo que sí parece ser claro es que el detonante de la espantada de Josu Jon ha sido la presentación de la ponencia política que marcará la estrategia del partido en los próximos años.P.E.
De las dos palabras mágicas, la ‘territorialidad’ es la que concretamente envuelve a Navarra. Los intelectuales orgánicos del PNV reconocen que "El futuro de Navarra, común con el resto de los vascos o diferenciado, es algo que debe estar siempre en manos de su ciudadanía". Sin embargo, también dicen que van a luchar "por articular políticamente los territorios vascos", entre los que incluyen la Navarra de hoy y la de ayer. En ese sentido, manifiestan que quieren mantener una "apuesta estratégica a favor de Nafarroa Bai, coalición de partidos abertzales y progresistas que, sin perder cada uno su personalidad, apuesta por un trabajo conjunto a favor de la Navarra vasquista, estrechando los lazos de cooperación con el resto de los territorios vascos, progresista y pacífica". Ahora resulta que el PNV, conservador de toda la vida, nos sale progresista. Tampoco nos debe de sorprender mucho, puesto que los movimientos nacionalistas siempre han demostrado gran capacidad de absorber ideologías, aunque sean contrarias a sus principios, con tal de que les ayuden a hacer realidad su tierra prometida. Por otra parte, de los argumentos sobre Navarra se deduce que el PNV tiene muchas esperanzas puestas en su futuro político en la Comunidad Foral. Tal vez agotado su proyecto en Vascongadas, descubre que en Navarra hay mucho espacio para el cultivo. Y como quien está en el poder en Navarra parece haber cambiado de actitud por esa misma cosa del poder… Juzguen ustedes mismos.

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