El ministro de Justicia reconoce la existencia de actas de la negociación con ETA.
En cualquier caso, los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad por muy dura que sea para el PP. Y también tenemos derecho a conocer la verdad por muy bien que quede Zapatero en esas actas. El interés de Bermejo por proteger al PP y perjudicar a su presidente no debe ser excusa para que los ciudadanos conozcamos la verdad.
De lo anterior, por otra parte, se deduce tanto la existencia real de esas actas como que Bermejo pretende convencernos de que el gobierno sólo las oculta para encubrir al PP y ocultar la virtud de Zapatero.
Por lo demás, aquellas actas de aquella única reunión con el gobierno de Aznar ya las conocemos todos porque fueron publicadas en el año 2000 por el Gara, y han sido reproducidas últimamente por todos los medios progresistas para tratar de contrarrestar lo que Gara iba publicando sobre las negociaciones de los socialistas. Independientemente de que, en el caso del PP, la lectura íntegra de las actas no revela ninguna actitud comprometida, hay una diferencia fundamental entre ambos casos y es que en el caso del PP el acta es la versión unilateral de ETA, mientras que las actas de Zapatero han sido elaboradas por observadores internacionales que fueron reconocidos por las partes precisamente para hacer de testigos. De este modo, los socialistas no podrían impugnar el contenido de las actas diciendo simplemente que es una patraña de los etarras, como en cambio sí puede hacer el PP en lo que no le convenga respecto a las suyas.

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